Emiliano Basile
26/09/2015 12:07

Eva no duerme (2015) es un onírico retrato sobre el destino que sufrió el cadáver de Eva Perón, que cuenta con un multiestelar elenco encabezado por Gael García Bernal, Denis Lavant, Daniel Fanego e Imanol Arias.

Eva no duerme

(2015)

El director Pablo Agüero (77 Doronship) recurre a un tema candente en Argentina: la figura de Eva Perón, amada y repudiada con la misma pasión. Y lo hace a través de una de las historias más oscuras y macabras relacionadas con quien fuese denominada la abanderada de los humildes, la odisea que obtuvo su cuerpo convertido en símbolo, manipulado, prohibido, y robado por diferentes procesos políticos.

La historia está dividida en tres apartados bajo los títulos de “El embalsamador”, protagonizado por Imanol Arias, “El transportador” con Denis Lavant, y “El dictador” compuesto por Daniel Fanego. Pero así mismo el film cuenta con una suerte de prólogo y epílogo donde Gael García Bernal compone a la figura siniestra y relevante en el destino del cadáver: el almirante Emilio Eduardo Massera. El primer apartado será dedicado a los sucesos ocurridos con el anatomista español Pedro Ara Sarria, el segundo con el coronel Carlos Eugenio Moori Koenig y el tercero con el Coronel Pedro Eugenio Aramburu, encarnado por Daniel Fanego.

Un excelente material de archivo recupera hechos verídicos y los relaciona con la ficción narrada. Porque aquello que se cuenta tiene una función alegórica y sombría sobre la veracidad de lo sucedido, distanciada de la representación literal y anclada en su poder simbólico e interpretativo. No por nada el film tiene una puesta teatral y una estética expresiva que apunta más a dar un testimonio onírico de los hechos que a contar una verdad absoluta. De ahí el carácter controversial del film.

La película arranca con la luz frontal de los faroles de un auto que trazan un camino en la oscuridad. Desde ellos se acerca el personaje de Bernal a cámara mientras escuchamos su voz decir “Cometimos un solo error, no deshacernos del cadáver de Evita”. Es el comienzo del film que volverá una y otra vez sobre ciertas ideas expresadas a diario por la derecha más recalcitrante. Filmada casi en penumbras, Eva no duerme juega constantemente con los contrastes (lumínicos, ideológicos, simbólicos) para complejizar aún más aquello que expone en pantalla.

El otro recurso es el sonido, siempre generando capas de sentido sobre una imagen austera en personajes y cantidad de elementos en el cuadro, para dar con una película que socava en las entrañas de la historia argentina.

7.0

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