Juan Pablo Russo
22/04/2015 01:21

El director de Garage Olimpo (1999) y Figli/Hijos (2001) regresa al cine a través del documental El ruido de la memoria (2015), que como toda su obra se enfrenta a las esquirlas que dejó el terrorismo de estado. Pero esta vez no solo al pergeñado por la dictadura cívico militar que gobernó Argentina entre 1976 y 1983 sino también al nazismo.

El ruido de la memoria

(2015)

Nacido con formato de serie web para el Corriere della Sera, El ruido de la memoria cuenta la vida de Vera Vigevani enmarcada entre dos tragedias: la de ver a algunos de sus familiares -como su abuelo Ettore Camerino- deportados al campo de exterminio de Auschwitz, del que nunca volvieron, a la desaparición de su hija Franca, secuestrada por la junta militar.

Vera nació en Milán en el seno de una familia judía y para evitar las leyes raciales de Benito Mussolini huyó a Argentina en 1939, donde se casó con Jorge Jarach y tuvo a su hija Franca el 19 de diciembre de 1957, desaparecida cuando tenía 18 años. Desde entonces comenzó la búsqueda que terminó solo 20 años después, cuando supo que Franca había sido arrojada al mar en uno de los tantos vuelos de la muerte.

El ruido de la memoria lleva a Vera, junto a Marco Bechis, también fue desaparecido en el Club Atlético, a recorrer la ex Esma, donde estuvo detenida su hija, para poder armar el rompecabezas sobre lo que vivió en ese lugar. Allí se encuentra con Marta Alvarez quien fue una de las sobrevivientes que vio con vida a Franca hasta último momento. Pero el periplo no termina ahí sino que también viajan Auschwitz para entablar un paralelismo con lo que le sucedió a su abuelo. A través de esa correlación entre espacios y metodologías se puede notar la influencia del nazismo sobre quienes gobernaban el país por ese entonces. Unos lo impusieron, los otros lo aprendieron. Unos exterminaban la raza. Los otros las ideologías. Ni Franca ni Ettore tienen una tumba.

La película es el viaje de Vera como protagonista, pero también el de un cineasta que no observa ajeno lo que pasa porque es también su propio viaje y que le servirá para repensar el genocidio argentino y ponerlo en un plano diferente.

A través de un estilo más cercano al periodístico que el documental de autor, Marco Bechis logra a través del relato de la experiencia de Vera, y de la suya propia, un verdadero homenaje a la memoria y a la integridad humana. Sin golpes bajos y con un rigor (y valor) inapelable.

8.0

Comentarios