Ezequiel Obregón
19/04/2015 10:18

Para su su tercera película, el realizador cordobés Rosendo Ruíz asumió el proyecto de trabajar junto a una escuela secundaria, la Dante Alighieri. El resultado es Todo el tiempo del mundo (2015), film sobre tres adolescentes que viajan solos hacia una mítica comunidad libertaria.

Todo el tiempo del mundo

(2014)

Con De Caravana (2010), Rosendo Ruíz había demostrado que desde Córdoba había aires de renovación, además de un sólido equipo de actores y técnicos de cine. Luego, con Tres D (2014), se alejó de los códigos del cine de género para inmiscuirse (con éxito) en el ámbito de los festivales de cine. Su opus número tres, como para no romper con la cadena de la diversidad, cambia el tono y se centra en las vivencias de tres alumnos de un colegio secundario que deciden viajar para conocer una comunidad libertaria, en medio de las sierras cordobesas.

Mezcla de Cuenta conmigo (Stand By Me, 1986) con el cine de Hong Sang-soo, Todo el tiempo del mundo gana en los momentos de complicidad que se gestan, espontáneamente, entre esos tres amigos que se conocen hace años. Si bien no hay una transformación radical, el sólo hecho de alejarse del mundo adulto produce cierto acercamiento a la idea de viaje iniciático. Viaje en el que asoman las responsabilidades grupales, los comentarios vinculados al amor, y algunos momentos de típica rebeldía juvenil (mentir para consumir alcohol, por ejemplo).

Si la propuesta no termina de llegar al mejor término, es porque esa espontaneidad y frescura actoral no es acompañada por una sólida propuesta de guion, que en el caso de la ópera prima de Ruiz ostentaba una marcada solidez narrativa, mientras que en la segunda ostentaba solidez conceptual. Hay algunas omisiones que resienten el resultado final, como por ejemplo el hecho de que uno de los integrantes del grupo habilite una lectura sobre la diversidad de género, aquí no demasiado elaborada. El tan deseado objetivo de llegar a la comunidad queda obviado en buena parte del relato, y el personaje de una vecina (representación de la candidez de los adultos mayores) aparece y desaparece del film de forma un tanto antojadiza. Algunas secuencias nivelan “para arriba” (el encuentro con la gallina), tal vez porque devienen de la ocurrencia de esos tres amigos; momentos intrascendentes, que en el recuerdo de una amistad saben brillar.

6.0

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