Lucia Roitbarg
29/11/2014 18:28

Osvaldo Bayer: La livertá (2014) es un documental inspirador. Tal vez se lo pueda definir de mil maneras, pero es claramente el sentimiento que surge al conocer un poco sobre la vida de este apasionado pensador argentino, comprometido ayer y hoy con las causas sociales. Más allá del placer de conocer su lucha y su pensamiento, el film toca de cerca a cualquier persona que, como él, defienda las causas de los Derechos Humanos.

Osvaldo Bayer: La livertá

(2013)

El director Gustavo Gzain no recopila testimonios ni imágenes porque sí. Cada momento del film está ahí porque permite mostrar de un modo genuino y auténtico a esta personalidad tan admirada de la cultura argentina. Los recuerdos junto a Tito Cossa de sus vidas en el exilio, el humor de su esposa al rememorar sus primeros encuentros, las palabras de sus amigos, la cotidianeidad de la vida de Bayer. Todo esto y más es este film. Y una vez terminado, aún hay deseos de ver más.

Las palabras de la gente que lo conoce van armando el camino para que la admiración y el respeto aparezcan de forma natural. Las charlas que mantiene Osvaldo Bayer con amigos íntimos y de la cual somos testigos permiten el acercamiento. No sólo que escucharlos hablar es interesante sino que ser parte de eso lo hace aún más querible. El director no se queda ahí. Porque además de documentar situaciones sociales, lo filma en su mundo privado, en su intimidad hogareña y familiar: hace café, limpia las escaleras de su casa, habla por teléfono, mira libros. La vitalidad y lucidez de este historiador asombra y crea admiración.

El documental es claramente un mérito de Gzain pero es imposible no notar que Bayer es una persona que parece seducir naturalmente: en cada palabra, en cada gesto, con cada uno de sus radicales pensamientos. Es accesible y generoso. Alguien con quien evidentemente puede dar gusto trabajar. Su lucha es la lucha de los más débiles, la de aquellos que buscan cambiar la Historia para equilibrar de a poco las injusticias y él le otorga voz a los que muchas veces no pueden tenerla. El exterminio de los pueblos originarios, el Holocausto, los crímenes cometidos por los genocidas de la Dictadura Argentina. La Historia demuestra que lo que no se resuelve vuelve a suceder. Pero la mirada y la acción de Bayer frente a esto es optimista: “La ética finalmente triunfa en la vida” afirma en más de una ocasión en la pantalla.

Hay una escena que otorga una instantánea de este pensador. Cuando se para frente al monumento del General Roca y le grita: “Te vamos a desmonumentar”. Algunas palabras de este autor argentino completan esta acción: “El recuerdo y el honor son para quienes defendieron la vida, no para quienes sembraron la muerte”. Al finalizar el film lo primero que nace es un fuerte y apasionado aplauso.

9.0

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