Emiliano Basile
28/11/2014 01:45

Con una clara alusión a El ciudadano (Citizen Kane, 1941), Gustavo Leonel Mendoza realiza el documental que remite al magnate fundador de la ciudad uruguaya de Piriápolis: su mito, leyenda y misterio a su alrededor, son la base de este trabajo.

Ciudadano Piria

(2014)

Francisco Piria fundó hacia la década del treinta, un imperio similar a la Xanadú ideada por Charles Foster Kane en el film de Orson Welles. El Hotel Argentino es una de las monumentales edificaciones que creó y cambiaron para siempre la imagen de la localidad costera. Desde los ojos de hoy parece una ciudad perdida en el tiempo. Pensar en la mente de su ideador es adentrarse en un misterioso universo plagado de incógnitas que poco tienen de racionalidad. Mendoza parte de tales datos para reconstruir en el tiempo su figura y hacer un viaje por la ciudad oriental y la mente de su creador.

Como en su anterior film Nadie inquietó más (2010), dedicado a la figura de Narciso Ibáñez Menta, se reconoce en Mendoza una pasión definida sobre el tema que trabaja: El recorrido informativo propone un viaje al interior de la ciudad y sus secretos relacionados a la enigmática figura de su fundador. Por eso abre su film del mismo modo que el clásico de Welles. La muerte del magante poderoso, y el noticiero de época que bordea, sin nunca definir, la verdadera naturaleza de Piria.

El planteo es sumamente interesante, pero se diluye en el desarrollo y en la falta de pasión que el personaje inspira. Hay mucho misterio sobre él, pero los entrevistados lo definen como un personaje rico en características pero admirado y odiado por igual. Lo mismo sucede con Kane pero es muy diferente el caso de Narciso Ibáñez Menta, cuyo reconocimiento público es unánime. Mendoza toma la estructura de El ciudadano pero luego la abandona siguiendo la línea de su anterior film. Y cuando Nadie inquietó más decaía en información crecía en la pasión que despertaba el personaje. Eso no sucede con Piria, al cual nunca llegamos a conocer realmente, y pareciera que, como en el film de Welles, sólo lo rodeamos sin nunca terminar de conocerlo.

Orson Welles plantea un juego con su film con el fin de criticar el valor de verdad que construían los medios que el mismo Charles Foster Kane dirigía. El caso de Piria es diferente, y la pasión que Mendoza siente y trata de trasmitir con su búsqueda, no se transfiere del mismo modo al espectador. Como si sucedía con Narciso.

Dicho esto, es notable el viaje por el espacio (la ciudad de Piriápolis) y por el tiempo (el viaje al pasado en la búsqueda de su fundación) que realiza Mendoza con Ciudadano Piria (2014). Por ese espíritu, el documental vale en su propuesta y cumple su objetivo.

6.0

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