Emiliano Basile
26/11/2014 11:14

Un documental sobre la artista Narcisa Hirsch no puede ser convencional. Y el trabajo de Daniela Muttis no lo es. La realizadora intenta captar el proceso creativo de su personaje retratado/homenajeado, mediante una estética particular en la que abunda el estilo de vanguardia. Las sobreimpresiones, el material de archivo y la obra en permanente construcción de Hirsch, construyen el film.

Narcisa

(2014)

Como todo documental que acerca a un artista, tiene su función informativa, descriptiva de la persona y de su obra. Narcisa (2014) no carece de ello, tales elementos de la estructura del documental tradicional están presentes, pero de un modo novedoso, innovador, tratando de ser fiel a la visión experimental del arte que trae Narcisa Hirsch.

Las sobreimpresiones, un recurso utilizado por la directora en sus films de los años setenta, son reiteradas por Muttis en el documental, así como fragmentos de backstage de obras (Marabunta por ejemplo) o happenings de Narcisa en su juventud. Mientras tanto a través de la voz de su amiga y colaboradora Marie Louise Alemann, vamos conociendo su trayectoria.

En su primera parte el documental tiene su mejor momento, rico en información y material de archivo, que describe también la década del sesenta como momento culturalmente innovador en todas las líneas y proclive socialmente a la experimentación artística. En su segunda parte, Muttis comienza una suerte de homenaje, reduciendo los datos y sumando fragmentos de los cortos de Narcisa, perdiendo así fuerza propia, para instalarse simplemente como un reflejo conceptualmente acorde a la obra de su personaje.

Sin embargo, no hay nadie mejor que Muttis (quien trabajó doce años Narcisa), para realizar este documental que plasma los comienzos del arte contemporáneo, el espíritu de época y la filosofía de la artista nacida en 1928.

7.0

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