Juan Pablo Russo
05/11/2013 00:57

Mediante la utilización de técnicas que van desde el home video pasando por la extracción de imágenes de programas de TV hasta la filmación presente mediante la observación, Javier Zevallos logra crear un retrato personal de The Boys Street, un grupo de breakdance oriundo de Palpalá en Jujuy que alcanzó fama nacional al presentarse en el reality show televisivo Talento Argentino.

Los Boys

(2012)

Oriundos de Papalá en la provincia argentina de Jujuy, The Boys Street es un grupo de breakdance conformado por adolescentes provenientes de barrios marginales que vieron en la danza una forma de inclusión social. Autodidactas y sin recursos técnicos ni económicos, ensayaban en una plaza pública robando electricidad de un poste de luz para poder encender el grabador que emitía la música que necesitaban para sus coreografías. Asi y todo se presentaron a un casting para el programa Talento Argentino donde luego de atravesar las diferentes etapas llegaron a una de las finales. De ignotos desconocidos pasaron a ser estrellas mediáticas en casi un abrir y cerrar de ojos. Los Boys (2012) es una reconstrucción cinematográfica informal sobre una etapa que para ellos fue un sueño cumplido.

Javier Zevallos divide el documental como si fueran los diferentes bloques del programa de TV que protagonizaron, empezando por el casting hasta llegar a la final. De esa manera irá reconstruyendo la historia de The Boys Street, no solo a partir de su fama mediática, sino desde antes y después. Para eso utiliza tres técnicas cinematográficas entrelazadas entre sí: el home video con el registro casero por parte del grupo con una cámara filmadora, imágenes televisivas de archivo extraídas del programa del que participaron como también de los noticieros locales, y filmaciones realizadas en exclusiva para el film. Esta conjunción de elementos serán los tres pilares fundamentales con el que Los Boys se nutre para construir un relato que bien podría denominarse reality movie, parafraseando al reality show del que formaron parte.

Una historia de estas características tiene todos los elementos para caer en el golpe bajo y el clisé, pero Zevallos evita regodearse en ellos y se corre de ese lugar común cada vez que el relato apunta a esa dirección. Lo que muestra no es el efectismo emotivo al que recurre la televisión y ese tipo de programas a los que les encantan las lágrimas baratas, sino que observa el detrás de escena de esos momentos intimistas con la misma naturalidad que lo haría con cada segundo de vida que se nos pasa por delante, sin darle mayor trascendencia que la que sus propios protagonistas le dan. 

Intimo y público, Los Boys ahonda en un género y un estilo a los que muy pocas veces el cine documental se anima, más preocupado por lo social que por entretener, sin darse cuenta de que en el entretenimiento también hay un costado social.

6.0

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