Emiliano Basile
27/03/2013 15:44

Nada mejor que la contemporánea temática apocalíptica tratada en los films americanos, para que Abel Ferrara explaye su personal visión sobre la humanidad en 4:44 El último día en la tierra (4:44 Last Day on Earth, 2011). Una lectura existencialista y autodestructiva sobre el fin del mundo entorno a una pareja compuesta por Willem Dafoe y Shanyn Leigh, donde no faltaran los tópicos autorales del director de Un maldito policía (Bad Lieutenant, 1992).

4:44 El último día en la tierra

(2011)

Cisco (Willem Dafoe) se encuentra en su loft neoyorkino junto a su joven pareja Skye (Shanyn Leigh) esperando el fin del mundo. Si, la hecatombe mundial tiene fecha y hora, 4:44 AM, a pocos minutos del inicio de un relato que no acusa a marcianos sino al cambio climático como principal causante de la tragedia mundial. “Al Gore tenía razón” se dice en un momento irónicamente, acusando al propio ser humano de su eminente desaparición. Lo que el film cuenta es la procesión interna de los personajes que se preparan, como pueden, a su inevitable muerte.

En 4:44 El último día en la tierra se pueden reconocer los intereses autorales de Abel Ferrara. Ya desde el comienzo del film, el arte plasmado sobre un lienzo extendido en el piso nos habla de la condición humana y sus inexplicables actos. El primer plano en profundidad incluye a un televisor, en el que una suerte de Gurú predica sobre maneras de sobrellevar la situación. En esta apertura tenemos tres elementos ferrarianos: el arte como proceso de expresión, los medios y sus dispositivos electrónicos como intermediarios de las relaciones humanas, y las creencias que pueden ser religiosas, karmas o cualquier tipo de comportamiento que incluya la conexión con otra esfera de realidad (que incluye también a la droga y al sexo).

El cine de Abel Ferrara es un cine de autor bien claro está, sin embargo el fin del mundo recurre a una dimensión universal propia del cine de género. Nada más alejado de ello ya que Ferrara utiliza el tema para introducirnos en un relato intimista y existencial sobre la cuestión, así como hiciese Lars von Trier en Melancholia (2011).

Pero no deja de ser una película donde se vislumbra el estilo Ferrara, porque el director utiliza al fin del mundo contextualmente para llevar a sus personajes a extremos insospechados y hacerlos dialogar con sus miserias: las drogas, el pasado errático, la relación con los medios (la escena de Willem Dafoe contestándole al monje budista que habla por televisión), y las creencias como único recurso para comprender lo incomprensible de la existencia humana. Y que mejor que su actor fetiche Willem Dafoe para enfrentarlo cara a cara a su destino trágico.

Si pasar por los cines locales, 4:44 El último día en la tierra nos presenta una visión ferrariana acerca de la condición humana en sus últimas horas de existencia. Con un genial Willem Dafoe como epicentro del relato pero sin dejar de lado a la ciudad de Nueva York como contexto decadente para contenerlo.

8.0

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