Emiliano Basile
22/11/2012 01:38

El particular estilo de José Celestino Campusano se reitera en su nueva película Fango (2012). Un cine crudo y visceral nunca sobre la marginalidad sino desde la marginalidad. En esta oportunidad dos historias coexisten paralelamente hasta que la realidad las cruza de manera violenta.

Fango

(2012)

El Brujo (Oscar Génova), reconocido músico de Heavy Metal, tiene un proyecto junto a su amigo El Indio: formar una banda de tango trash. Para ello se embarcan en la búsqueda de los restantes integrantes del grupo. Paralelamente su mujer tiene una relación con un hombre casado y es secuestrada por familiares de la mujer engañada. La situación se complica aún más cuando se entromete gente “pesada” que lejos de destrabar el conflicto lo agravan.

Campusano hace un cine desde la marginalidad: historias que surgen en el segundo cordón del Gran Buenos Aires (Florencio Varela en el municipio de La Carolina en este caso), donde existen otros códigos, otro tipo de relaciones y otro tipo de arte (el gran aporte de Fango a su filmografía). En su nuevo film desarrolla dos tramas, la correspondiente a la creación artística, y la que desemboca inexorablemente en tragedia cotidiana. Ambas coexisten en perfecta armonía hasta que la realidad se impone.

No puede negársele a Campusano que realiza un cine genuino, auténtico, alejado de todo condicionamiento estético o moral. Allí radica su fuerza y potencia, con el valor añadido de nunca intentar retratar una realidad, sino dejar que la realidad atraviese el lente de la cámara e invada la propia representación.

6.0

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