Emiliano Basile
18/01/2012 13:58

Ganadora en el Festival Sundance de 2011, Otro planeta (Another Earth, 2011) es todo lo que uno espera del cine indie norteamericano: ideas originales, un conflicto interno exteriorizado mediante una trama, metáforas sutiles y buenas actuaciones que refresquen las hastiadas fórmulas del cine comercial.

Otro planeta

(2011)

Rhoda (Brit Marling) es una adolescente de 17 años que parece llevarse el mundo por delante, tanto, que choca literalmente en su auto con una jóven pareja y su pequeño hijito. La mujer y el niño mueren y el hombre queda en coma. La culpa no deja a la chica rehacer su vida y, en un deseperado intento de perdón, se acerca al abatido padre (William Mapother) como una desconocida ofreciendo servicios de limpieza. Con el tiempo comenzarán una interesante relación condicionada por el secreto de ella.

Asistir a ver cine independiente sin tiempos muertos, es todo un logro últimamente. La abulia y apatía parecían haberse apoderado de las tramas con conflictos internos en este tipo de cine. Por suerte nada de eso sucede en Otro planeta, película protagonizada y co escrita por Brit Marling, que tiene la dosis justa de desarrollo de personajes y conflicto, mediante un par de ideas originales.

El planeta tierra está siendo observado por otro planeta, donde viven los dobles de los terrestres. Se están ofreciendo viajes para conocer(se) su doble en el planeta en cuestión. Metáfora obvia de conocerse a si mismo, queda graficada como subtrama con la sóla imagen de ésa segunda orbe en el cielo, observando todo acontecimiento en la tierra.

La idea del doble da vuelta todo el relato, enlazando todo punto de tensión en el conflicto entre la chica y el padre de familia. Cualquier indicio de ciencia ficción, nunca estuvo más alejado de las tramas de alienígenas, pues Otro planeta es muy humana en cuanto a su propuesta, incluso puede pensarse religiosa por los temas que desarrolla: la cupa, la redención, el reflejo del alma, etc.

En épocas en que el cine mainstream olvida la acción dramática en pos de los efectos especiales, la película dirigida por Mike Cahill, logra una tensión fascinante en el desarrollo de los personajes, la elaboración de climas, y el más universal de los conflictos existenciales: Aquel que nos pone a prueba frente a nosotros mismos.

10

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