Juan Pablo Russo
28/12/2011 17:05

La filmografía de Cameron Crowe se caracteriza por la tematización de hechos reales. Desde la autobiográfica Casi famosos (Almost Famous, 2000), pasando por Jerry Maguire (1996), hasta la novísima Un zoológico en casa (We Bought a Zoo, 2011), el cineasta se las ingenia para abordar cuestiones ríspidas con un tono de comedia en el que no falta la ironía.

Un zoológico en casa

(2011)

Un zoológico en casa cuenta la historia de un joven periodista (Matt Damon), que al morir su mujer debe hacerse cargo de sus dos hijos. Tratando de mirar hacia adelante y dejando el pasado atrás es que decide mudarse a una nueva casa. La búsqueda comienza pero no hay nada que satisfaga a la pequeña mujercita de la familia. A kilómetros de distancia encontrarán una casa espléndida pero con la con un pequeño detalle: un zoológico incorporado. A partir de ese momento, sus vidas podrán cambiar para siempre.

Cameron Crowe utiliza la historia real de este hombre que tomó un zoológico en ruinas y lo convirtió en un modelo admirado en todo el mundo para hablar sobre el valor. No en vano la frase fetiche del protagonista será: ”Veinte segundos de valentía te pueden llegar a cambiar el resto de tu vida”. En estas palabras radica la esencia de Un zoológico en casa. Una historia que si bien se bifurca hacia diferentes subtramas, mantiene el eje central en cómo la vida puede virar bruscamente si nos animamos a tener unos segundos del coraje.

Uno de los logros en esta comedia dramática suburbana es la ductilidad que tiene Crowe para caer en el golpe bajo y sacarnos de él con un remate impensado. Es cierto que continuamente nos llevará a situaciones lacrimógenas, pero también lo es que nos sacará de ellas con humor e ironía. Otro punto fuerte y una característica insoslayable es la banda de sonido. El también realizador de Pearl Jam Twenty (2011) logra que sus películas sean un deleite para los oídos de aquellos que se consideren melómanos o amantes de la buena música.

Un zoológico en casa trae de regreso a un Cameron Crowe un poco más efectista y condescendiente con el público pero sin haber perdido su esencia. Sin ser su mejor obra cumple con las premisas que uno puede esperar: entretener, emocionar y divertir. Vale la pena para comenzar unas vacaciones en casa o en un zoológico.

6.0

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