Juan Pablo Russo
01/11/2010 12:10

Muchas veces identificar a una película por el título original con el que sus autores decidieron llamarla puede resultar confuso, sobre todo si tenemos en cuenta los usos y costumbres del país en donde se estrena. The Losers (2010) o Los perdedores, tal sus traducción literal, es uno de esos casos. De antemano el film remite en el subconsciente de un posible espectador a una tipología cinematográfica que estará muy alejada del resultado final.

Los perdedores

(2010)

Extraña mezcla entre Brigada A (The A-Team) y la serie de culto argentina Los simuladores (Damián Szifrón, Telefé), el film se centra en un grupo de militares dados por muertos que deberán desenmascarar una red de corrupción política, narco y un sinfín de negociados que involucran a altos personajes de las más diversas áreas del gobierno, la sociedad, el círculo militar y la mafia, para volver a la vida real y dejar de estar muertos en vida.

Desde sus inicios el film presenta a cada uno de los personajes del grupo en cuestión de la misma manera que lo hacía la serie de Szifrón, en dónde cada uno ocupaba un lugar específico dentro del comando con una tarea identificatoria. En la escena subsiguiente los vemos actuar dentro de un operativo militar, aunque el azar hará que erróneamente ellos no vayan en el helicóptero en el que deberán ir y que será aniquilado con todos sus tripulantes. A partir de ese instante ellos se harán pasar por muertos. Si esto no es ídem a Brigada A y a su vez a Los simuladores que nos avisen porque las pruebas remiten lo contario. De ahí en más lo mismo de siempre, ellos irán tomando diferentes identidades hasta desentramar la madeja que los puso en esa situación.

Los perdedores, que nada tiene que ver con el fracaso de los personajes, transita por el género de la acción con mucha comodidad, brindando algunas escenas, que si bien no pasarán a la historia, le dan ritmo a una historia cargada de similitudes y clichés, como es el caso del personaje que interpreta Zoe Saldaña, la típica y hermosa mujer que se enamorará del galán del grupo, aunque ese amor nunca llegue a concretarse.

Al terminar la película uno intentará buscar alguna coherencia entre el título y lo que vio, coherencia que tiene más que ver con quienes fueron incapaces de contar una historia más original que la que se refiere a las habilidades de los personajes representados. Para ver un sábado a la noche después de todos los planes se vinieron a pique y ya no queda más nada que hacer, salvo sentir que uno no es un perdedor.

6.0

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