Gloria Ana Diez
28/09/2010 15:57

Filmado en Argentina, California y Ecuador, este documental recupera la obra de Jorge Prelorán, cineasta de valor esencial para la cultura argentina. Fermín Rivera, quien siguiendo las huellas del maestro se borra de la pantalla, logra equilibrar el espacio dedicado a la intimidad de Prelorán con aquél consagrado a sus películas. De esta manera, consigue no sólo ilustrar mucho de lo que el homenajeado director relata, sino también generar curiosidad en el espectador que desconoce sus films.

Huellas y Memoria de Jorge Prelorán

(2010)

Para aquellos que no lo conocen, o para quienes resuena sólo como un nombre, Jorge Prelorán fue una de las grandes figuras del cine documental argentino. Dueño de un carisma y una sensibilidad poderosos, llegó a desarrollar una estética y un método propios, lo que derivó eventualmente en un nuevo género: las etnobiografías. Prelorán comenzó documentando el interior argentino a partir de la propuesta de la fundación Tinker de Nueva York, donde le ofrecieron realizar una serie sobre la figura de “el gaucho”. Así, comenzó una carrera de cuarenta años, en la cual realizaría más de 60 películas, registrando pueblos e individuos a través del territorio argentino. También realizó un film en Ecuador (Zulay frente al siglo XXI, 1982), trabajando el tema de la transculturación y una etnobiografía en los Estados Unidos (Luther Metke a los 94, 1979). Esta última le valió una nominación al Oscar.

Huellas y Memoria de Jorge Prelorán (2010) es un lujo para todo aquél que ha disfrutado sus películas y una oportunidad para quien no las conoce. Prelorán intentaba en sus etnobiografías acercarse a lo complejo de un ser humano, mediante la imagen del individuo en su vida cotidiana y un relato íntimo registrado de manera no sincrónica. De la misma manera, este film permite acercarse a este artista, conocer su obra, lo que pensaba y su manera de ver la vida. Es tal vez uno de los méritos más grandes de este film: convertir a Prelorán en protagonista de una etnobiografía.

Narrada casi en su totalidad por el mismo Prelorán (respetando sus convicciones respecto a lo audiovisual), la película recorre aspectos clave de su vida: su origen y su formación familiar, su relación con el cine, sus pensamientos sobre los artistas, la humanidad y la educación. Transita también la realización del programa Relevamiento Cinematográfico de Expresiones Folklóricas Argentinas (con el apoyo de la Universidad Nacional de Tucumán) y su etapa como docente en la Universidad de Los Ángeles (UCLA).

Considerada por su director como una “obra inconclusa en muchos aspectos”, la película se ve marcada por la muerte de Jorge (ocurrida en marzo de 2009). Conciente de su edad y de una enfermedad a la cual venía enfrentando, Prelorán parece realizar un balance de su vida, con una mirada optimista pero dejando registro de cuestiones substanciales, como los problemas de difusión y conservación del material fílmico en la Argentina. Rivera procedió con mucha sutileza, recurriendo a la voz de Mabel, la esposa del protagonista, para indicar el punto de inflexión luego de su fallecimiento.

Así como se inicia el film con la voz de Prelorán reflexionando sobre su vida, sus logros y sus angustias, Huellas y Memoria cierra con la reflexión del protagonista acerca de la búsqueda de trascendencia del ser humano y la necesidad del artista de permanecer a través de sus obras.

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