Juan Pablo Russo
01/06/2010 17:08

En Por tu culpa (2010), Anahí Berneri (Encarnación, 2007) nos sumerge en el universo femenino a través de la mirada subjetiva de los hombres. Ellos serán los encargados de juzgar los actos para así ejercer la manipulación y el poder del sexo “fuerte” sobre el “débil”.

Por tu culpa

(2009)

Julieta es una madre separada que está en casa con sus dos pequeños hijos, quienes deberían estar estar con el padre, pero él, de viaje, perdió el vuelo que lo traería de regreso. Mientras los dos chicos juegan, surgirá un hecho inesperado que pondrá a la madre como la culpable del suceso.

Desde la secuencia de títulos iniciales, el film pone en estado de tensión al espectador, algo que por razones de construcción dramática no conviene develar, para que sea él mismo el que se sumerja en la historia y se deje llevar por la sorpresa. Ese estado de tensión se crea a partir de la utilización de primeros planos permanentes, un montaje vertiginoso y sobre todo mediante el uso del fuera del campo visual en los momentos cruciales de la historia. Uno no sabrá lo que sucede fuera de lo que se nos muestra, yendo desde un plano fijo de uno de los personajes a la sala de espera vacía del hospital.

Un tema no menor del film es el del rol femenino, que se muestra siempre en un segundo plano o, en el caso de la protagonista, denotando debilidad. En ese universo que la rodeará aparecerán médicos, policías, el (ex) marido, hasta los hijos son de sexo masculino. La mujer siempre está puesta en un rol de invisibilidad o de incapacidad ante la resolución de una situación límite, la única aparición femenina  es la de la madre de la protagonista, denotando también debilidad ante lo extremo.

Por tu culpa pone en crisis al sexo femenino pero desde la visión de lo masculino, mostrándolo como el reflejo de una sociedad paternalista en donde el hombre juega a ser fuerte pero desde la ausencia. El médico pide varias veces por la presencia del padre, como si la madre no pudiera con la situación, recién cuando él llega la resolverá poniendo a la mujer en un lugar de inutilidad, pero donde queda bien en claro que él no es un padre presente y que seguramente de haber estado en el mismo espacio y momento en el  que sucedieron los hechos la situación no hubiera sido distinta. No es lo mismo estar que actuar, y eso el film lo subraya de manera latente.

Para el personaje de Julieta, protagonista absoluta del film, la realizadora eligió de manera acertada a Erica Rivas, sosteniendo toda la carga dramática e incertidumbre por la que atravesará un personaje que estará durante los 90 minutos, que dura el film, en escena y en un primer plano casi constante. Su estado traspasa la pantalla mutando en el espectador que vivirá las situaciones de la misma forma que esa mujer anulada por un mundo machista.

Anahí Berneri demuestra con su tercera película la ductilidad a la hora de crear climas en el marco de lo cotidianidad, como su brillante mano para la dirección actoral. Por tu culpa no nos cuenta una historia fácil de digerir, pero sí es una películas que nos va hacer reflexionar sobre los roles que ejercemos en la vida. Una película inteligente que muestra lo que ningún hombre se va atrever a mostrar ya que no sería políticamente correcto.  

8.0

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