Juan Pablo Russo
12/10/2009 16:36

Que se edite en DVD algún clásico del director coreano Kim Ki-duk siempre es bien recibido por los fans de este lado del mundo. Y si esa película es la inconseguible Bad Guy (2001) mejor aún. Un ensayo sádicamente voyeur de la etapa más violenta del célebre director.

Bad Guy

(2001)

Un mafioso enamorado de una joven la enreda en una confusa situación que lo llevará a contralar su vida, inclusive hacerla participe de una red de prostitución. Él, incapaz de tocarla, goza viéndola tener relaciones con otros hombres.

Si bien Bad Guy es de la etapa en que la obra del director escarbaba por sobre las miserias humanas pero en un tono más explicito que el actual, tiene ciertos elementos que lo unen con sus últimas producciones. El ejemplo más notorio es el silencio del protagonista masculino durante casi todo el metraje; silencio que también se manifestaba en Hierro 3 (Three Iron, 2004).

Kim Ki-duk es uno de los pocos realizadores que puede unir lírica y violencia sin por eso construir una película abyecta. Las escenas más violentas del film son acompañadas por una melosa banda musical de canciones pop que no intentan embellecer las imágenes sino, contrariamente, provocar un choque entre la belleza y la fealdad.

Al igual que el protagonista masculino, la cámara actúa como un ojo voyeur encuadrando de acuerdo al punto de vista de éste. El hampón observa a la joven detrás de un vidrio y la cámara, al igual que su ojo, observará subjetivamente desde la distancia, sin atravesar ese espacio divisorio entre ambos, que mediante un silencio tácito mantienen como un pacto.

Diferentes subtramas van naciendo de la historia principal, por lo cual el film necesita un espectador atento. La pérdida del más mínimo detalle será suficiente para que el rompecabezas final no logre ser armado.

Bad Guy es, sin duda, una de las apuestas más radicales del director oriental, que -sin pasar por los cines- llega editada en DVD por el sello Transeuropa. Una película contradictoriamente tan visceral como mental. Una joya imperdible.

8.0

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