Ezequiel Boetti
12/08/2009 15:01

Además de un sólido policial en drama romántico-obsesivo, El Secreto de sus Ojos es un punto de quiebre en el cine de Juan José Campanella, aquí menos preocupado por las alegorías que por narrar una historia consistente con personajes ambiguos e intensos.

El Secreto de sus Ojos

(2009)

Basada en la novela de Eduardo Sacheri, coguionista del filme, El Secreto de sus Ojos hace eje en Benjamín Espósito (Ricardo Darín), un funcionario público que, recientemente jubilado del estudio jurídico de Tribunales, se dispone a plasmar sobre el papel la historia de un asesinato que, veinte años después, para él, aún no se ha escrito.

Pese a la benevolencia de la taquilla y el reconocimiento internacional, tanto El Hijo de la Novia (2001) como Luna de Avellaneda (2004) fallaban en construcciones de personajes maniqueos y estereotipados, y en la utilización de alegorías obvias y subrayadas. El Secreto de sus Ojos, menos calculada para el impacto mediático y con una superficie mas ríspida que aquéllas, es un cambio radical de registro.

Donde antes había linealidad en los personajes-bufones de Eduardo Blanco, ahora hay fluctuaciones y ambigüedad: el sumiso viudo que compone Pablo Rago muta, con el correr de los minutos y las circunstancias, en un hombre ávido de revancha, motorizado por su ira y por la irrefrenable pasión de un amor trunco. La metáfora bienpensante sobre Argentina post 2001 en la historia del renacimiento y reconstrucción de un club social en bancarrota se borra de un plumazo con la incandescente realidad socio-política de mediados de los setenta donde se retrata el insalvable desmoronamiento de un país a punto de entrar en el período mas oscuro de la historia.

El derrape final de la historia, algún piano extra diegético manipulador que pretende incrustar sentimientos donde no los hay (un hábito del que el director de Vientos de Agua no logra desprenderse), y ciertos momentos cómicos poco funcionales y reiterativos (el maltrato a los novatos asistentes) empañan lo que pudo haber sido una película aún mejor. Pero que un árbol no tape el bosque: El Secreto de sus Ojos marca un profundo crecimiento formal y narrativo en un cineasta que comienza a depurar su estilo. Juan José Campanella dio un salto cualitativo, y lo hizo hacia delante.

8.0

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