Ezequiel Obregón
05/08/2009 17:08

Inés de Oliveira Cézar ya había demostrado una alta personalidad en el tratamiento de la imagen en su película anterior, la multipremiada Como pasan las horas.  El trabajo con los lentes de cámara quedará como un recurso fácilmente asociado a aquel film, pero su mirada contemplativa sobre los acontecimientos y la construcción de los personajes mediante los balbuceos y frases herméticas continúan vigentes en ésta, su nueva y enigmática película: Extranjera, adaptación de Ifigenia en Àulide de Eurípides.

Extranjera

(2007)

Quienes conozcan la trama de Ifigenia en Áulide la recordarán como una exploración de la fatalidad del destino, el despotismo como un mal silenciado, el poder del padre como cegador de toda una comunitas.  Y –para quienes no conozcan la historia- Extranjera será igualmente interesante, por la sugestión de sus imágenes y el modo en el que las situaciones se suceden (pre)anunciando lo trágico.  Porque –más allá de los logros estéticos-, esta adaptación potencia los lazos vinculares de los personajes, ampliando los alcances universales de esta tragedia y –por extensión- la del género en sí.

Rodada en escenarios naturales de Córdoba, la película se desarrolla en un ambiente árido, desértico, un no-lugar que puede remitir a múltiples lugares.  En esa senda, el vestuario minimalista denota primitivismo, pero tampoco lo asocia a una época determinada.  Ese primitivismo se asume en los balbuceos y réplicas de los personajes, en la manera sutil en la que el guión recrea el plan para exterminar a Agamenón (Carlos Portaluppi).  Los diálogos pueden asociarse a la dramaturgia de Samuel Beckett, en donde lo no-dicho permite –al igual que el film- significar lo insignificable, aquel estado de incomunicación que distancia a los hombres.

Extranjera es una propuesta árida como el paisaje que refleja, que sin lugar a dudas está destinada a dividir el público.  Resulta elogiosa la fotografía en high definition de Gerardo Silvatici.  El tratamiento de la naturaleza (que también se evidencia en el film a través del mundo animal) es inusual para los tiempos que corren, y también merece ser destacado.  Sortear la barrera de la adaptación de un texto de estas magnitudes dignamente ya significa un logro.  Que la puesta en escena esté a la altura del original, ya es pura virtud.

8.0

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