Juan Pablo Russo
21/06/2009 11:26

Cumpliendo todos los tópicos del denominado Nuevo Cine Argentino (NCA), Amorosa Soledad se mueve dentro de ese terreno con absoluta libertad, pero logrando una película rítmica desde lo visual y narrativa desde la historia.

Amorosa Soledad

(2009)

Inés Efron se corre del típico personaje de adolescente abúlica para interpretar a Soledad, una mujer hipocondríaca, insegura, conflictuada con sí misma y con el mundo que  la circunda: Fue abandonada por su novio (Nicolás Pauls) y esa herida no puede cicatrizar. Pasa su tiempo en la soledad de su departamento, fusionándola con el trabajo en una casa de decoración que tiene con dos socios (una pareja gay). Soledad casi no tiene amigos y la relación con su familia es algo distante. En el medio de esta historia aparece Nico (Fabián Vena), un arquitecto exitoso que entrará en su mundo pero sin modificarlo.
 
La ópera prima de Martín Carranza y Victoria Galardi se mete con la generación de los de veintipico y ese mundo fóbico que caracteriza a los jóvenes del nuevo milenio. Soledad  tiene que permitirse estar sola, le comenta como al pasar a otro paciente en la sala de espera de su médico. Y ese será el eje de la historia. La soledad y los miedos internos de cada uno. Sobre el final del film veremos como ella siente que por momentos correrse de ese eje puede desencadenar en un tragedia.
 
El film recurre a planos largos y morosos para describir el universo solitario de este personaje, pero acompañado de una banda de sonido movilizadora que le otorga ritmo narrativo, junto a una serie de diálogos que transitan la comedia, el drama y el humor negro.
 
Inés Efron demuestra que es una actriz que está para todo tipo de personajes: es versátil, suelta, carismática, querible e impredecible. Su Soledad está plagada de matices, de ironía, de contradicciones, que resuelve a la perfección en cada una de las escenas. Su personaje es de un protagonismo absoluto.
 
Amorosa Soledad le brinda al cine nacional una cuota de respiro.  Su estructura remite al NCA, pero sin traicionarlo le da una vuelta de tuerca y nos presenta una historia que lejos de ser pretenciosa dice mucho más de lo que se ve. Ojalá durante el 2009 se puedan ver muchas películas como ésta. Una historia para que el público vuelva a ver cine argentino.

8.0

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