2026-10-21

Salas

Crítica de “¿Querés ser mi hijo?”: Wanda Nara y un remake que se pierde entre la comedia y el drama

Siendo una remake de la película mexicana de 2023 ¿Querés ser mi hijo?, esta producción parte de una premisa con mucho potencial pero termina atrapada entre las convenciones de la comedia romántica y los intentos por construir un conflicto dramático.

La historia sigue a Lucía (Wanda Nara), una mujer de 42 años que, tras descubrir una infidelidad, decide regresar a su departamento de soltera para comenzar de cero. Allí se encuentra con Javier (Agustín Bernasconi), su vecino de 22 años, que organiza ruidosas fiestas y no la deja descansar. Cuando está a punto de conseguir el trabajo de sus sueños, Lucía miente durante una entrevista y asegura ser una mujer de familia con un hijo de 22 años. El problema surge cuando, en la última instancia del proceso de selección, debe participar de un family day junto a los directivos de la empresa y sus familias. Desesperada por conseguir el puesto, le propone a Javier un trato: él deberá hacerse pasar por su hijo y, a cambio, ella le permitirá organizar todas las fiestas que quiera. Lo que ninguno de los dos imagina es que, entre tantas mentiras y durante ese encuentro familiar, surgirá un romance inesperado, pese a los veinte años que los separan.

En Papá x dos (2025), su película anterior, Hernán Guerschuny ya evidenciaba la influencia del modelo de las comedias clásicas estadounidenses, con situaciones absurdas, diálogos fantasiosos y un ritmo dinámico que convierte el caos en un recurso humorístico. En este remake, el director vuelve a apostar por ese tipo de construcción narrativa, con una comedia que busca ser audaz al abordar un tema tabú, pero termina desorientada por su incapacidad para definir el tono. Al comienzo el humor de los gags se sienten forzados y chocan con los momentos en los que la película pretende adquirir mayor profundidad. Sin embargo, el recurso se repite sin que la situación evolucione ni provoque consecuencias significativas para los protagonistas. En lugar de generar nuevos conflictos o llevar la mentira hasta sus últimas consecuencias, el guion acumula conveniencias narrativas, situaciones previsibles y lugares comunes que evitan complejizar la trama.

El principal inconveniente de la propuesta de Guerschuny es que su búsqueda de una comedia de situaciones no termina de encajar con la naturalidad que requiere la historia. Los diálogos poco espontáneos y las escenas demasiado calculadas hacen evidente la construcción de los conflictos, debilitando la fluidez del relato. A esto se suma un ritmo excesivamente lento para una película que debería sostenerse, sobre todo, en la dinámica entre sus protagonistas. Las actuaciones tampoco consiguen compensar esas limitaciones. Agustín Bernasconi logra darle personalidad a su personaje, pese a que su desarrollo resulta prácticamente nulo. Wanda Nara, por su parte, pone esfuerzo en la interpretación de Lucía, pero no consigue encontrar la naturalidad ni el timing cómico que sus diálogos necesitan, por lo que su trabajo termina siendo uno de los puntos más débiles de la película.

¿Querés ser mi hijo? tiene una premisa capaz de ofrecer bastante más, tanto desde la comedia romántica como desde la posibilidad de cuestionar los prejuicios en torno a la edad, el deseo y las convenciones sociales. Sin embargo, entre un tono que nunca termina de definirse, una estructura lineal y las constantes conveniencias del guion, la película desperdicia buena parte de su potencial y se convierte en una propuesta difícil de disfrutar.

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