Prime Video
Crítica de "Subte Polska": el deseo y la memoria bajo Buenos Aires
Escrita y dirigida por Alejandro Magnone, la película busca la complicidad del espectador mediante una combinación de ternura y picardía. El humor evita que el relato quede absorbido por el sentimentalismo. Buena parte de la trama gira alrededor del empeño de Tadeusz por recuperar su potencia sexual y conseguir una bomba para el pene —«¡Pienso mejor cuando se me para!»—, así como de sus enfrentamientos con los médicos que prefieren mantenerlo medicado.
La narración divaga casi tanto como su protagonista, que dedica sus días a recorrer las líneas de subte de Buenos Aires, las mismas que ayudó a construir durante su juventud, y a enfrentarse literalmente con los fantasmas de su pasado. El relato incorpora también flashbacks de su participación en la guerra, con Alan Daicz en el papel de Tadeusz adolescente. Estas escenas apenas desarrollan lo que evocan y no terminan de integrarse con la historia del presente. Allí, Bidonde construye al personaje a través de sus impulsos, sus contradicciones y su resistencia a aceptar que otros decidan por él.
El reparto contribuye a sostener ese presente. Incluso los personajes con menos tiempo en pantalla cuentan con una función en la trama, una voz y alguna intervención humorística. Marcelo Xicarte interpreta al sobrino, un porteño que vive las iniciativas de su tío como una carga más entre todas las que cree soportar. Manuel Callau encarna a un diarero que acompaña a Tadeusz en sus planes, mientras Miguel Ángel Solá aparece como un camarada de guerra con quien comparte recuerdos y bromas.
Buenos Aires, por su parte, aparece retratada como un pueblo: quienes lo habitan parecen interesados en la vida de Tadeusz y dispuestos a intervenir en ella. Esa disponibilidad convierte por momentos a los personajes en soluciones providenciales para las necesidades del relato. La película se permite esa fantasía, aunque ninguna resulta tan difícil de creer como ver la estación Avenida de Mayo de la línea C vacía, siquiera por un segundo.