2026-09-29

Salas

Crítica de “Vértigo 2: Punto muerto”: la fobia a las alturas se traslada a Tailandia

Vértigo 2: Punto muerto (Fall 2: Deadpoint, 2026) reúne varios de los vicios habituales de una secuela: volver una y otra vez sobre la primera y exitosa película mediante flashbacks, repetir una fórmula efectiva sin introducir demasiadas variaciones y sumar subtramas innecesarias que terminan distrayendo más de lo que aportan al conflicto central.

La continuación de aquel desesperante thriller de 2022, en el que dos chicas quedaban varadas en una torre altísima en medio del desierto, sigue ahora a la hermana de una de ellas (Harriet Slater), quien, junto a una amiga (Arsema Thomas), viaja a Tailandia para homenajearla y continuar con su afición por las aventuras en las alturas.

Allí, acompañadas por un guía (Tom Brittney), ascienden a un monte prohibido debido al riesgo de derrumbes. Por esas ironías del destino, el camino construido en el siglo III se desmorona justo cuando ellas lo están atravesando y ambas quedan atrapadas a gran altura, obligadas a ingeniárselas para sobrevivir.

Las escenas de vértigo están muy bien filmadas por los realizadores Michael Spierig y Peter Spierig y son lo mejor de la película. Resultan angustiosas, físicas y capaces de transmitir al espectador buena parte del peligro al que se enfrentan las protagonistas. Pero luego la trama incorpora un par de conflictos destinados a darle mayor espesor dramático a la historia y, paradójicamente, el relato comienza a desmoronarse como el camino. Uno está relacionado con la amiga y compañera de aventuras; el otro, con el guía turístico contratado de manera ilegal. Estas cuestiones desvían la atención y, peor aún, diluyen la tensión que la película había conseguido construir. Una pena para una historia en la que menos es más, y no al revés.

Porque la supervivencia en las alturas ya ofrece suficiente drama como para sumar otras aristas. El vínculo entre las hermanas funciona como motor emocional, pero el resto de los conflictos vuelve más tedioso un relato que encuentra sus mejores momentos cuando, simplemente, deja a sus personajes suspendidos en el vacío.

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