Netflix
Crítica de "Academia Minerva": la serie juvenil que expone la violencia detrás de la disciplina militar
Academia Minerva (Minerva - La scuola, 2026) sigue a Salvo (Ciro Minopoli), un adolescente que ingresa en un liceo militar de Nápoles para averiguar qué pasó con su mejor amigo, desaparecido después de estudiar allí. Al llegar entrega el teléfono y la ropa de civil; desde entonces, sus días quedan organizados por horarios, entrenamientos extremos y órdenes. Salvo necesita permanecer en la escuela para investigar, aunque eso lo obliga a obedecer a quienes podrían saber qué ocurrió con su amigo.
Vincenzo (Biagio Venditti) llega por un motivo distinto: quiere seguir la carrera militar de su padre. Camilla (Margherita Buoncristiani) está allí porque el suyo decidió enviarla para corregir su conducta. Salvo, criado en una casa de acogida, busca una respuesta que los adultos no le han dado. Los tres visten el mismo uniforme, pero esa apariencia común disimula una diferencia: algunos han elegido estar en Minerva y otros deben adaptarse a decisiones tomadas por ellos. La escuela promete formarlos a todos mediante las mismas reglas, sin prestar demasiada atención a lo que cada uno necesita.
La violencia ocupa el lugar que deja esa falta de atención. Los alumnos mayores imponen jerarquías sobre los recién llegados, las humillaciones se amparan en la tradición y los superiores pueden considerar que soportarlas es parte del aprendizaje. La serie toca ahí un asunto político sin necesidad de convertir cada escena en una referencia al fascismo: muestra cómo el abuso consigue durar cuando quienes tienen autoridad lo toleran, lo minimizan o recuerdan que ellos también pasaron por lo mismo. No hace falta que todos estén de acuerdo con una orden para que termine cumpliéndose; alcanza con que nadie se sienta en condiciones de discutirla.
La búsqueda de Salvo podría dar unidad a esas situaciones. Si un estudiante desapareció, importa saber qué le ocurrió, pero también por qué sus compañeros aprendieron a guardar silencio. Élite utilizó un crimen para recorrer las relaciones de poder de un colegio; Olympo mostró cuánto daño podían aceptar sus jóvenes en nombre del rendimiento; Mare Fuori siguió a adolescentes que intentaban construir una vida bajo las reglas de una institución napolitana. Academia Minerva encuentra en la disciplina militar una forma de reunir esas tensiones. Sin embargo, a medida que suma romances, rivalidades y secretos, la investigación se dispersa. La espera de una revelación empieza a ocupar el lugar de los conflictos que la serie había puesto en marcha.
La serie funciona mejor cuando sigue a Salvo dentro de una escuela donde los abusos se repiten porque los adultos los permiten y los alumnos terminan por aceptarlos. Pero Ivan Silvestrini dispersa ese conflicto entre romances, rivalidades y secretos que alargan la espera sin darle más peso a la desaparición. Academia Minerva tiene algo que decir sobre la violencia ejercida en nombre de la educación; su problema es que pierde el interés en esa idea antes de terminar de desarrollarla.