2026-07-25

Netflix

Crítica de "Los creyentes": José Coronado y un thriller psicológico sobre ideas conspiranoicas

Hay películas que utilizan un asesinato para hablar de un crimen y otras que utilizan un crimen para hablar de las personas. Los creyentes (2026) pertenece a este segundo grupo. Todo comienza cuando Ruth (Stéphanie Magnin) regresa al pueblo donde creció tras la muerte de su madre en circunstancias extrañas. Allí se reencuentra con Martín (José Coronado), un padre irreconocible: aislado, absorbido por teorías conspirativas y convencido de que existe una verdad que el resto del mundo se empeña en ocultar. Desde ese momento, la película plantea una pregunta que atraviesa todo el relato: ¿qué sucede cuando la desinformación fractura los vínculos familiares hasta convertir la sospecha en la única forma de mirar al otro?

Sobre esa premisa, Roger Gual construye un thriller que desplaza el foco del crimen hacia el deterioro de la confianza. Más que resolver el misterio de la muerte de la madre de Ruth, la historia explora cómo las creencias extremas alteran la percepción de la realidad y modifican la manera en que interpretamos cada gesto, cada silencio y cada palabra.

La tensión no nace de grandes escenas de acción ni de un desfile de giros inesperados, sino de la incertidumbre permanente. Coronado compone un personaje ambiguo, capaz de despertar compasión y recelo al mismo tiempo, mientras la puesta en escena sostiene esa ambivalencia sin ofrecer respuestas inmediatas. El espectador, igual que Ruth, nunca termina de saber si está frente a un hombre peligroso o ante alguien atrapado por su propia visión del mundo.

Si bien algunos pasajes pierden intensidad y el desenlace resulta más apresurado de lo que la historia parecía prometer, Los creyentes encuentra su mayor fortaleza cuando trasciende el misterio policial. Las ideas conspiranoicas dejan de ser un rasgo del personaje para convertirse en el eje de una reflexión sobre la desinformación, el fanatismo y la facilidad con la que estos discursos pueden transformar la convivencia cotidiana.

La película termina dando sentido a la pregunta con la que inicia. El verdadero conflicto nunca estuvo únicamente en descubrir qué ocurrió con la madre de Ruth, sino en observar cómo una convicción llevada al extremo puede romper la confianza hasta volver irreconocible a quien se tiene enfrente. Es allí donde Los creyentes encuentra su identidad y donde su thriller psicológico adquiere un alcance que va más allá del enigma criminal.

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