Festival de Cannes 2026
El jurado de Cannes 2026: entre la industria global y las nuevas miradas del cine
El Festival de Cannes confirmó la composición de su jurado para la edición número 79, que se desarrollará en mayo de 2026. La presidencia estará a cargo de Park Chan-wook, acompañado por un grupo que incluye a Demi Moore, Ruth Negga, Chloé Zhao, Laura Wandel, Diego Céspedes, Isaach De Bankolé, Paul Laverty y Stellan Skarsgård.
La decisión vuelve a poner en escena una lógica que Cannes viene consolidando en los últimos años: la convivencia entre nombres asociados a la industria global y trayectorias ligadas al cine de autor. La presencia de Zhao —con tránsito entre el cine independiente y el sistema de estudios— o de Laverty —guionista central en la obra de Ken Loach— introduce una tensión productiva en el proceso de deliberación.
El recorrido de Park Chan-wook dentro del propio festival no es menor. Desde Oldboy hasta Decision to Leave, su filmografía dialoga con una tradición que Cannes ha legitimado: relatos que articulan formas narrativas clásicas con decisiones formales que tensionan el relato. Su elección como presidente refuerza una línea curatorial que prioriza el cine con marca autoral, aunque sin desentenderse de su circulación internacional.
En paralelo, la inclusión de figuras como Demi Moore o Stellan Skarsgård introduce otra variable: la del star system como parte del dispositivo festivalero. No se trata solo de visibilidad mediática, sino de cómo esas trayectorias —marcadas por el cruce entre cine comercial y proyectos independientes— inciden en la lectura de las obras en competencia.
El jurado tendrá la tarea de elegir la Palma de Oro entre 22 películas, en una edición que continúa bajo la transmisión global de plataformas y señales televisivas. En ese marco, la deliberación no es únicamente estética: también se inscribe en un sistema donde el reconocimiento en Cannes impacta en la distribución, la circulación y la legitimación crítica.
La conformación de este jurado sugiere un mapa en el que conviven geografías, modelos de producción y tradiciones narrativas. Más que una síntesis, el Festival de Cannes vuelve a proponer un espacio de fricción: entre el cine como industria y el cine como forma de pensamiento.