"'Promised Sky", del director Erige Sehiri, gana el máximo galardón
Todos los ganadores del Festival de Cine de Marrakech 2025
La 22ª edición del Festival Internacional de Cine de Marrakech cerró con una escena que combinó celebración, gesto político y memoria reciente. Promised Sky, la película franco-tunecina de Erige Sehiri, se llevó la Estrella de Oro, el reconocimiento mayor del certamen. Al recibir el premio, la directora lo dedicó a Saadia Mosbah, figura central del activismo antirracista en Túnez, encarcelada desde hace un año. Ese acto de dedicatoria terminó de situar a la película en un territorio donde el cine y la realidad cotidiana se rozan sin metáfora.
La historia que propone Promised Sky se mueve en un espacio doméstico que funciona como refugio y frontera. Allí conviven Marie, pastora marfileña y experiodista radicada en Túnez; Naney, madre joven que llega buscando otra vida; Jolie, estudiante presionada por las expectativas familiares; y una niña huérfana que sobrevive a un naufragio en la costa. La casa se vuelve un punto de cruce entre trayectorias migratorias distintas, marcado por decisiones que se sostienen más en la necesidad que en la posibilidad.
En su discurso, Sehiri insistió en que su intención no fue subrayar las violencias que atraviesan estas vidas, sino trabajar sobre la presencia de cada una, sobre la forma en que construyen una identidad posible en medio de un territorio que no siempre las reconoce. La mención a Mosbah reforzó esa lectura: el cine como espacio donde lo íntimo y lo político conviven sin anuncio previo.
El reconocimiento mayor no llegó solo. Debora Lobe Naney obtuvo el premio a mejor actriz, mientras que Sopé Dìrísù fue distinguido como mejor actor por La sombre de mi padre, una producción británico-nigeriana que también indaga en raíces, desplazamientos y vínculos familiares.
El premio a mejor dirección quedó en manos de Oscar Hudson por Straight Circle, un relato que el jurado consideró por su construcción formal y la presencia de dos de sus intérpretes, Luke y Elliott Tittensor, mencionados de manera especial.
El Premio del Jurado, compartido, unió dos búsquedas distintas en un mismo gesto: My Father and Qaddafi, de la directora libio-estadounidense Jihan K, y Memory, de la cineasta ucraniana Vladlena Sandu. Ambas proponen relatos donde las biografías individuales se cruzan con momentos de tensión histórica, un territorio que aparece con frecuencia en esta edición del festival.
La composición del jurado, presidido por Bong Joon-ho, volvió a subrayar la relación del certamen con el cine global contemporáneo. Participaron Jenna Ortega, Anya Taylor-Joy, Julia Ducournau, Karim Aïnouz, Hakim Belabbes, Celine Song y Payman Maadi, un grupo que refleja estéticas, geografías y generaciones diversas.
El festival también reservó espacio para los homenajes. Jodie Foster, Hussein Fahmi, la actriz marroquí Raouya y Guillermo del Toro recibieron reconocimientos que funcionan como puentes entre distintas tradiciones cinematográficas.
Cuando la ceremonia terminó, Promised Sky ya no era solo la ganadora de la noche. Había quedado instalada como un relato que dialoga con las discusiones actuales sobre migración, pertenencia y memoria, y como un recordatorio del lugar que ocupa el cine cuando se convierte en una forma de intervenir en el mundo.
Estrella de Oro (Gran Premio): Promised Sky — Dir. Erige Sehiri
Mejor Actriz: Debora Lobe Naney — Promised Sky
Mejor Actor: Sopé Dìrísù — La sombra de mi padre
Mejor Dirección: Oscar Hudson — Straight Circle
Premio del Jurado (ex aequo): My Father and Qaddafi — Dir. Jihan K / Memory — Dir. Vladlena Sandu
Menciones Especiales (actuación)
Luke Tittensor — Straight Circle
Elliott Tittensor — Straight Circle