Crítica de "Creo que te amo": Una delirante locura platense
Basada en el disco homónimo de la banda, Creo que te amo propone un cruce entre ficción y registro que reconstruye la vida de sus integrantes. Se trata de personajes cuyos días transcurren en una zona de marginalidad que se aparta del imaginario asociado al circuito musical y se vincula con dinámicas propias de lo pueblerino.
Un antecedente posible es Kapanga Todoterreno (Pablo Parés, 2009), donde el álbum del grupo funcionaba como soporte narrativo para una historia ficcional. Aquí, las canciones de 107 Faunos operan como eje estructural y como una voz que atraviesa la puesta, en un relato con escasa presencia de diálogos, donde la música organiza el ritmo y la progresión.
A diferencia de aquella, que sostenía una narración más convencional, la película de Germán Greco se desplaza hacia una forma más libre, apoyada en recursos limitados y en una lógica de construcción que prescinde de esquemas narrativos tradicionales.
En ese desplazamiento, el film articula una propuesta que encuentra en el humor y en su material sonoro un modo de sostener su desarrollo.