Matías E. González
13/10/2020 11:39

España, Año 2019. En las primeras horas de la mañana, un automóvil pasa a buscar a Eleonora Wexler por su casa y la transporta a un mundo distópico, precisamente a Nueva España en el año 2045. Tras el misterioso viaje espacial y temporal, el coche estaciona frente al Centro de Investigaciones Médicas (CIM), sin embargo, quien desciende desde la parte trasera del vehículo ya no es la actriz argentina, sino Alma López-Durán Amador, la directora de la institución. Impulsada por su ambición y las voces angelicales que resuenan en su cabeza, la imponente mujer sube la escalinata con firmeza y con la esperanza de encontrar una vacuna que salve a la población del Noravirus. EscribiendoCine conversó con Wexler acerca de su notable trabajo en la serie La Valla (2020), los matices de su personaje, sus reflexiones en torno a la historia y su experiencia audiovisual en España. “Fue un redescubrimiento que yo estaba buscando”, sostuvo.

Omisión

(2013)

EL CAMINO HACIA LA VALLA

Cada semana, los espectadores, por medio de las pantallas de sus dispositivos electrónicos, se trasladan al año 2045 y arriban a las instalaciones de la Dirección General de Seguridad, donde se encuentra la valla que separa los dos sectores de la Nueva España. De un lado del muro, en el Sector 1, residen los privilegiados y poderosos, como la encargada del CIM Alma López-Durán Amador, personificada por Eleonora Wexler, junto a su marido Luis, que es el ministro de Sanidad (Abel Folk), su hija Daniela (Belén Écija) y su hijo Iván (Nicolás Illoro). Asimismo, del otro lado, en el Sector 2, habitan quienes poseen escasos recursos y padecen diversas adversidades, como son los casos de Julia (Olivia Molina), su madre (Angela Molina), su sobrina (Laura Quirós), su cuñado (Unax Ugalde) y el hermano de este último (Daniel Ibáñez).

Por lo tanto, en 2020, los televidentes son tripulantes de la travesía audiovisual titulada La Valla, ya sea a través de ATRESplayer, Antena 3 o Netflix. Sin embargo, toda aventura tiene su punto de partida y, en el caso de Wexler, su origen se encuentra en el 2018. Para la actriz se trataba de un año en el que varios proyectos no cerraban completamente, ya que se habían estancado dos películas en las que había sido convocada y, a su vez, había resultado un poco fallida una obra de teatro. Entre dudas e interrogantes, continuaba latente su deseo de encontrar desafíos en nuevos lugares y, para su sorpresa, dicho anhelo se cumplió: su representante Alejandro Vannelli le comunicó que el equipo de una serie española había preguntado por ella en la agencia.

“¡No lo podía creer! No obstante, se dilató un poco la cuestión, hasta que en noviembre me llamó Ramiro Blas, con quien había compartido una telenovela, él vive en España y yo lo considero mi padrino en este proyecto. Me preguntó cómo andaba y ahí le comenté sobre la posibilidad de la serie, por lo que habló con su representante Elena Lázaro, que ahora es mi representante en España, y me pidió que la llamara. Después de contarle todo, ella me explicó que era muy complicado, pero justo en la castinera le estaban pidiendo para verme, por lo tanto, tenía que hacer una audición con el celular y, justamente, si hay algo que no manejo es la parte tecnológica”, recordó entre risas.

A partir de las referencias en torno a su personaje, Eleonora preparó dos escenas importantes: una, en la que le miente a su marido respecto a las peculiaridades de la experimentación que coordina en el Centro de Investigaciones Médicas y, otra, en la que se encuentra con su amante, el Comandante Jiménez Nieto (Manu Fullola). “Para la grabación me ayudó un amigo que es re cibernético y la tiene clarísima. Armamos un poco el decorado, que era en un espacio todo blanco de mi casa, pusimos una mesita que me acompañaba con los papeles y, después, jugué con las diferentes situaciones. Sobre todo me pidieron que estuviese con mi pelo recogido, lo más neutral y a cara lavada posible para ver las expresiones y demás”, describió.

Tras varios días sin recibir novedades en torno al material audiovisual enviado, la actriz se contactó con su representante española creyendo que su casting no había resultado como esperaba. Sin embargo, no estaba en lo cierto, ya que Elena le informó que había quedado seleccionada para personificar a Alma, por lo que debía viajar para la lectura conjunta del guion y ultimar detalles. Al llegar a España, Eleonora fue recibida por todo el equipo, entre ellos el creador Daniel Écija y el realizador argentino Lucas Gil, que era uno de los cinco directores de la ficción y había trabajado previamente con la actriz en una tira diaria.

“Consulté por el tema del acento y me plantearon que querían que hablara como argentina. Me probé el vestuario, el peinado y fuimos buscando el look del personaje, teniendo en cuenta la distopía. Yo creo que un poquito me testearon, de hecho me filmaron en un par de escenas. Regresé a Argentina para pasar las fiestas y, el 2 de enero de 2019, viajé nuevamente a Madrid para comenzar a rodar el 8. Todos me dieron la bienvenida y fueron muy amables conmigo a la hora de trabajar. Evidentemente cuando las cosas se tienen que dar, se dan”, expresó la actriz.

SIN MIEDO A NADA

En la ficción audiovisual, luego de la Tercera Guerra Mundial, en la que se enfrentaron las grandes potencias, han aparecido nuevos virus y enfermedades que colapsaron los hospitales. En cuanto al Noravirus, se contagia a través de fluidos corporales como el sudor, la saliva, la sangre o los vómitos y pone en peligro a la población mundial. Alma y sus empleados trabajan a contrarreloj en la búsqueda de una vacuna, lo cual es reconocido por el Ministro de Sanidad, sin embargo, lo que él no sabe es que su esposa desarrolla las prácticas con niños seleccionados de manera meticulosa. Para Alma, el fin justifica los medios y es capaz de lo que sea por hallar la solución, aunque sea necesario el sufrimiento de los pequeños a los que tanto ama.

Respecto al proceso de armado de su personaje, Eleonora manifestó que se trató de una labor ardua, paso a paso, debido a que iba construyendo a Alma a medida que recibía los guiones. Asimismo, más allá del trabajo con los autores y directores, visualizó varios documentales y, entre ellos, estaban los del médico e investigador nazi Josef Mengele, conocido con el sobrenombre de El Ángel de la Muerte. Una particularidad es que la actriz desconocía cuál sería el final de la científica, así como también ignoraba el crecimiento que tendría su papel con el correr de los capítulos.

“Alma es una mujer fría y apasionada, con un carácter fuerte, que impone muchísimo y consigue lo que quiere. Me pasó que mientras leía los libros me incitaba a moverme de determinada manera, porque ella mira… ¡y mira!, pisa… ¡y pisa!, no es que pasa desapercibida. Después, se van desmoronando un par de muñequitos, pero hay que ver cómo se rearma de nuevo”, señaló.

Sobre las particularidades de componer una persona con tal oscuridad, Wexler manifestó: “La idea siempre es tratar de contar la verdad. Si yo juzgo un personaje, estoy incapacitada para poder hacerlo. En ningún momento de la lectura del guion dije '¡Qué siniestra!', sino que era '¡Uy, mirá cómo se desarmó toda, pobre mina! Aunque, ahora que la veo en la serie, por momentos me da un poquito de miedo. Me pasó que este año subí un video que me habían hecho durante el rodaje, en el que me preguntaban cosas y yo respondía como Alma sin un guion marcado, y al verlo, dije '¡Mirá lo que contestaba!', re estaba en el personaje, por lo tanto, si había un logro para ella, para mí era una bomba, y si se le venía una tragedia, sufría con ella”.

Cada paso en la trayectoria de un artista implica nuevos aprendizajes. En relación a su participación en La Valla, Eleonora agradeció: “Tuve la posibilidad de hacer un personaje soñado, que tiene un montón de matices. Fue muy enriquecedor encontrarme sola, en un lugar donde no me conocía absolutamente nadie, salvo algunos amigos, y ver con qué elementos contaba como actriz y como persona. Pensé, 'Bueno, estas son mis herramientas, ¡A ver qué tengo para desplegar y disfrutar!'. Fue un redescubrimiento que yo estaba buscando. Por otro lado, destaco haber estado en una mega producción en la que trabaje contenta, donde me cuidaron y respetaron, fue una experiencia muy rica, a nivel personal y profesional”.

DETRÁS DE ESCENA

Los trece episodios que integran La Valla fueron rodados durante el día y la noche, en interiores y exteriores, entre Madrid y Segovia, desde enero del 2019 hasta julio de ese mismo año. La actriz argentina destacó la dedicación de todo el equipo para cada secuencia, ya que por jornada se grababan entre una y cuatro escenas, como máximo, todo con una sola cámara y dos directores de fotografía.

“Era como hacer cine, cada capítulo con una calidad exquisita. Si bien dependía de cada director, por lo general tenías un plano más abierto y después otro americano, o más corto, del personaje y lo que contaba. Era súper exigente pero también muy ameno, todos fueron muy amables en todo momento, incluso todavía sigo hablándome con mucha gente del equipo”, valoró.

UNA HISTORIA DE SUPERVIVENCIA

La serie se enmarca en un futuro postapocalíptico, donde se plantea una catástrofe ecológica irremediable, la escasez de los recursos naturales, la presencia de un gobierno con premisas totalitarias y el surgimiento de una sociedad a la que paulatinamente le quitan sus derechos y libertades. Más allá de las distancias, ciertas cuestiones del relato remitieron a la actriz a la última dictadura cívico-militar en Argentina y luego, investigando la historia de España, encontró algunos puntos de contacto con la época franquista.

En cuanto a los aspectos sobre los que reflexionó con la serie, como actriz y como espectadora, Eleonora respondió: “En la búsqueda de la libertad, en qué buscamos y elegimos los países, quiénes nos representan, qué cuidamos y qué no, son un montón las preguntas que me aparecen. Además, interrogantes referidos a qué pasa con la Naturaleza, cómo se rebela y, también, cómo somos los seres humanos. Siempre hubo gente que rompió normas y que pudo marcar la diferencia, algunas cosas cambiaron y mejoraron, otras no”.

Cabe destacar que, en la serie, aparecen múltiples dicotomías: dos familias protagónicas, una de cada lado de la valla; dos sectores en los que se distribuyen los ciudadanos, de un lado los privilegiados y, del otro, los desfavorecidos; dos formas de pensamiento, entre otras. A continuación, Wexler indicó: “Cada vez estamos más divididos socialmente, en el mundo, por eso creo que es tan intenso todo lo que pasa y lo que se cuenta”.

Por otro lado, al visualizar La Valla resulta inevitable encontrar algunas cuestiones parecidas a la actual coyuntura mundial, por lo tanto, la obra audiovisual adquiere nuevos significados. “Todo toma una dimensión mucho más grande. Hay varios puntos en común con la realidad actual, otros que no, pero la gente no puede creer la casualidad”, consideró la actriz y, luego, sorprendida, rememoró: “En un capítulo hay un personaje muy cercano a mí que contrae el virus, entonces me pusieron toda la máscara, el barbijo y la ropa de acuerdo al protocolo y, en un momento, pregunto, '¿No es mucho, chicos?', a lo que me respondieron que era necesario. Y, en otra ocasión, Alma está mirando una revuelta en la calle y ve que la gente sale con los barbijos y yo, como Eleonora, consulto, '¿Y los guantes? ¿Por qué no llevan puestos los guantes?'. ¡No entiendo por qué me salió eso en pleno rodaje!”.

HUELLAS AUDIOVISUALES

Además de su destacado paso por los escenarios y la pantalla grande, Wexler ha desarrollado un ecléctico camino en la pantalla chica, desde sus participaciones en Mesa de Noticias y Extraños y Amantes, pasando por tiras como La Banda del Golden Rocket, Valientes y Amar Después de Amar, hasta arribar a las series Tu Parte del Trato y Un Gallo para Esculapio.

“Siento que crecí un montón. Hay algo de lo que uno fue viviendo y de cómo lo fue viviendo que hace que pueda crecer como persona y, también, como actriz. Me fui encontrando con caminos de expresión más sutiles, sin caer en los lugares comunes, y tratando de encontrar un abanico dentro de cada personaje, el cual no es bueno ni malo, sino que se le remarcan más las luces o las sombras, de hecho, de eso nos tratamos los seres humanos. Entonces, cuando uno entiende mejor eso, creo que puede actuar de otra manera”, reflexionó.

Hoy, las series son el formato audiovisual más elegido por los espectadores, ya sea en la televisión tradicional o en las plataformas. Desde el lado de la actuación, Wexler explicó: “En las series tenés otros tiempos para elaborar un personaje y trabajar. Por ejemplo, en Un Gallo para Esculapio, hacíamos pocas escenas por día, la serie estaba muy bien escrita y había muchas locaciones naturales, que eran difíciles para rodar”.

Asimismo, la actriz mencionó el caso de Amar Después de Amar (ADDA), donde fue protagonista junto a Federico Amador, Mariano Martínez, Isabel Macedo y Michel Noher. Si bien no se enmarcaba dentro del formato de serie, se distinguía de las tiras diarias convencionales en varios aspectos, como la alternancia de dos líneas temporales, los recursos audiovisuales empleados y la finalización de su rodaje antes de salir al aire.

“ADDA fue una tira que yo quise mucho, realmente estaba muy bien. Si bien eran 70 capítulos, que es un montón, al mismo tiempo era corta para ser una tira diaria. Como actores contábamos con la historia completa y lo bueno es que ya sabíamos un poco qué sucedía con cada uno de los personajes. Lo positivo, y muy jugado, es que en los primeros episodios ya se develaba que mi personaje Carolina estaba muerta. Y, además, habían hecho algo súper interesante y bastante innovador que era la miniserie web La búsqueda de Laura, con Manuela Pal, que investigaba cómo habían asesinado a Carolina”, relató la actriz.

CINE EN ESPERA

En febrero, la actriz comenzó el rodaje de la película Los Hermanos Vega, una coproducción con Canadá, dirigida por Alison Murray. Allí, la actriz comparte elenco con Cristina Rosato, Raphael Grosz-Harvey, Gerardo Romano y Cristina Banegas, quienes esperan las directivas para culminar la filmación, la cual fue suspendida en el marco de la emergencia sanitaria. “Es un film sobre la búsqueda del amor y la propia identidad”, adelantó Wexler.

Comentarios