Benjamín Harguindey
21/11/2016 11:41

Era el cielo (2016) es un thriller dramático dirigido por el brasileño Marco Dutra y basado en la novela de Sergio Bizzio. En una entrevista de hace unos años con el diario Perfil Bizzio hacía asco de los lectores “que buscan historias entretenidas, sólidas y consistentes” porque “la idea de lo eficaz es repugnante”. Quizás opina distinto del medio cinematográfico, porque hete aquí que la adaptación que él mismo hizo de su novela (junto a Lucía Puenzo y Caetano Gotardo) es someramente entretenida, sólida y consistente.

Era el cielo

(2016)

La historia comienza con imágenes de una mujer siendo violada en su propia casa por dos hombres. Luego huyen y la mujer, Diana (Carolina Dieckmann), hace un llamado telefónico a su marido disimulando el ultraje. Acto seguido la película rebobina y vemos que el marido, Mario (Leonardo Sbaraglia), fue testigo de la violación. Ve la escena desde el jardín, entra en pánico, agarra un arma, se lastima, la cambia por otra, duda y finalmente se acobarda. Ahora conviven en un hogar silencioso, ella guardando el secreto de su violación y él el de su complicidad.

El punto de vista durante la mayor parte de la película será el de Mario, que hilvana sus pensamientos con una retórica noir a través de la que explica su mecanismo psicológico (un proceso facilitado por su profesión de guionista) y comienza a replantearse su relación con su mujer. Se divide entre la culpa y la sospecha - ¿por qué él no pudo actuar cuando debía? ¿Por qué ella esconde su violación? Comienza a acosar insidiosamente a su propia esposa y eventualmente a uno de sus atacantes, Néstor (Chino Darín), en busca de respuestas.

Era el cielo probablemente goza más de la dirección, sus actores protagónicos y la puesta en escena que de su guión. Marco Dutra tiene una afinidad natural para ubicar la cámara y moverla lo justo en el momento justo, revelando de a poco los confines de un espacio tenso y opresivo. La cámara crea múltiples subjetivas que sugieren la complicidad de un mundo tan cómplice como Mario pero cruelmente indiferente de su calvario. Leonardo Sbaraglia en particular es el actor ideal para interpretar al hombre herido en su virilidad y desesperado por reafirmarla.

Pero por otra parte hay un guión que se esfuerza constantemente por evidenciar lo que la película en todo su arte quiere sugerir, achacando monólogos internos a los actores que estropean la sutileza de su actuación y cayendo en simbologías y equivalencias zonzas. Diana, diseñadora de moda, comienza a vestir a sus bocetos con cactus y se pone a llorar cuando una amiga le lee (de la nada y por ningún motivo) la fábula de por qué el puercoespín tiene espinas. Mario empieza una terapia para tratar sus fobias (clave entre ellas la de volar) pero cuando habla de ellas claramente está hablando en código sobre otro tipo de humillación. Se supone que Mario y Diana están tan distanciados de sí mismos que sólo pueden comunicarse a través de crípticas metonimias, pero el proceso es tan exacerbado que resulta ridículo y un poco pretencioso.

Nada de lo cual quita que, a pesar de la intención de su autor, Era el cielo es un thriller entretenido, sólido y consistente, revelando con excelente ritmo información y detalles que van acomplejando la trama, volviéndola más interesante y jugando con lo que el público asume y lo que espera.

8.0

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