2026-10-07

Netflix

Crítica de "La era de hielo: Choque de mundos": El Armagedón

La era de hielo: Choque de mundos (Ice Age: Collision Course, 2016), dirigida por Galen T. Chu y Mike Thurmeier, mezcla géneros y toma referencias de clásicos films live action para construir su nueva propuesta.

La película gira en torno a dos problemáticas bien diferentes: una relacionada con los denodados intentos de Scrat por alcanzar su amada bellota, mientras accidentalmente desencadena una serie de acontecimientos que podrían provocar la colisión de la Tierra con un meteorito; y otra que bucea en los sentimientos de Manny al enterarse de que su hija está a punto de irse.

Entre el posible choque de mundos y la lucha de Manny por evitar que el nido quede vacío, los personajes secundarios harán lo posible por sostener una historia que, una vez más, apela al gag y al punchline para suplir cualquier vacío que pueda presentar la trama o cualquier explicación que se le exija. Manny debe, además de encontrar un lugar donde proteger a los suyos, mantener unida a su familia y celar a su yerno de una manera tan obsesiva como irracional.

Además, en su constante apelación a la cultura popular, la película busca establecer guiños con aquellos espectadores adultos que asistan junto a los más pequeños, en una suerte de complicidad que debe ser colocada con fórceps para mantener el interés frente a la pantalla.

La era de hielo es una de las sagas más taquilleras del cine de animación y ha convertido a sus protagonistas en referentes del panorama contemporáneo de las películas realizadas en este campo. Sin embargo, con el correr de las entregas, la frescura original se ha ido perdiendo y, salvo Scrat, ese eterno buscador de sueños, el resto de los personajes fue evolucionando hacia un lugar cada vez más secundario, en el que la “humanización” de sus caracterizaciones terminó jugando en contra.

Y pese a los intentos por resultar simpática, salvo alguna que otra escena en la que Scrat hace de las suyas en el espacio, La era de hielo: Choque de mundos pierde frescura y originalidad en su intento por emular a los films de género y ponerse seria cuando debería mostrarse más juguetona y entretenida.

Te puede interesar