La actriz cubana es la estrella del evento misionero
Mirtha Ibarra sorprendida con el público del Festival de Oberá: “Nunca había visto nada igual”
La actriz cubana Mirtha Ibarra, una de las figuras centrales de la cinematografía de su país, es una de las invitadas destacadas de la 23ª edición del Festival de Cine de Oberá, que se desarrolla hasta el sábado 10 de octubre. Su presencia estará atravesada por el homenaje a su trayectoria, la proyección de su última película, Neurótica Anónima, y la apertura de la Cátedra Abierta Tomás Gutiérrez Alea en la Facultad de Artes y Diseño de la Universidad Nacional de Misiones.
Ibarra llegó a la ciudad misionera de Oberá con una primera impresión marcada por el encuentro con el público. La actriz de 80 años destacó la calidez de los espectadores y, especialmente, la incorporación del lenguaje de señas durante las actividades del festival. “Me parece extraordinario, nunca lo había visto en ningún otro lugar”, señaló sobre esa experiencia. A la recepción del público se sumó el paisaje de Oberá: “La cantidad de árboles que hay, de selva. Eso lo he disfrutado mucho”.
Una trayectoria ligada al cine cubano
La presencia de Ibarra en el festival permite recuperar una trayectoria estrechamente vinculada a algunos de los nombres fundamentales del cine cubano. Su carrera cinematográfica incluye Hasta cierto punto (1983), de Tomás Gutiérrez Alea, interpretación por la que recibió el Premio Coral a la mejor actriz en el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana; y Fresa y chocolate (1993), nominada al Oscar y también dirigida por Gutiérrez Alea junto a Juan Carlos Tabío, donde interpretó a Nancy.
La relación artística y personal con Gutiérrez Alea ocupa un lugar central en la historia que Ibarra llevó a Oberá. Conocido también como Titón, Tomás Gutiérrez Alea es uno de los nombres más importantes de la historia del cine cubano, responsable de obras clave para la cinematografía mundial como La muerte de un burócrata (1966) o Memorias del subdesarrollo (1968). Tras la muerte del director en 1966, Mirtha decidió volver a escribir teatro. “Él siempre me decía: ‘tú tienes talento para escribir, pero eres muy perezosa’”, recordó. De aquella decisión surgió Neurótica Anónima, primero como obra teatral, y luego en versión cinematográfica, que escribió y protagonizó. La obra nació a partir de una experiencia que Ibarra tuvo al encontrarse casualmente con un espacio de Neuróticos Anónimos en La Habana Vieja. Allí conversó con una psicóloga y recogió materiales que posteriormente transformó en una pieza teatral.
Mirtha Ibarra en Neurótica Anónima, de Jorge Perugorría (2025)
Tras realizar una gira por España con la obra, decidió llevarla al cine. El guión llegó a manos de Jorge Perugorría, quien le incorporó nuevos aportes. “Muy agradecida con toda esa transformación y esa colaboración”, contó Ibarra. El resultado es Neurótica Anónima, una película en la que interpreta a una acomodadora de cine cuyo marido es alcohólico. La función de este viernes será el estreno argentino del film.
El cine cubano, entre la producción y la restauración
Ibarra también se refirió al momento actual de la cinematografía cubana. Según explicó, después de un período en el que la falta de recursos había reducido considerablemente la producción, en los últimos tiempos se retomó la realización de largometrajes y se impulsaron proyectos de animación y restauración.
La actriz mencionó además el trabajo de recuperación de películas de Tomás Gutiérrez Alea y de otros realizadores cubanos. “Hay otros festivales que continúan tratando de restaurar las películas antiguas”, señaló. En ese marco se inscribe la celebración del cine cubano que tendrá lugar durante el Festival de Cine de Oberá y que buscará poner en diálogo la obra de Ibarra, el legado de Gutiérrez Alea y la producción cinematográfica cubana.
Mirtha Ibarra en Fresa y chocolate, de Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío (1993)
Un fin de semana dedicado al legado del cine cubano
El viernes 9 de octubre, a las 20, el Cine Teatro Oberá será escenario de la actividad “Celebración al cine cubano: Encuentro con Mirtha Ibarra”. La jornada incluirá un homenaje a la actriz con la proyección de Neurótica Anónima, con Ibarra presente en la sala y una charla posterior a la película. La actividad también marcará la apertura de la Cátedra Abierta Tomás Gutiérrez Alea, una iniciativa de la Facultad de Artes y Diseño de la Universidad Nacional de Misiones en convenio con el centro cultural “Titón y Mirtha”, de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana. El programa se completa el sábado 10 a las 16:30 con la charla “Celebración al Cine Cubano: Encuentro con la Actriz Mirtha Ibarra”.
La propuesta tendrá además una continuidad en La Habana: la “Casa Titón y Mirtha”, ubicada en La Habana Vieja, recibirá una muestra del Festival de Cine de Oberá con obras de realizadores de Misiones y de la región Entre Fronteras.
Así, la presencia de Mirtha Ibarra no se limita a la exhibición de una película. Su visita articula una celebración de la memoria del cine cubano, el reconocimiento de una trayectoria vinculada a figuras fundamentales de esa cinematografía y la creación de un espacio de intercambio permanente entre Oberá y La Habana.
Ibarra, por su parte, no parece pensar en el retiro. Consultada sobre la posibilidad de realizar una nueva película, respondió con la misma determinación que atraviesa su trayectoria: “Sí. Por supuesto, ya tengo una idea y todo. Yo no me detengo. Me va a detener la muerte”.