Salas
Crítica de “Verity: La sombra de un engaño”: una adaptación que no logra capturar la esencia de su novela
Verity: La sombra de un engaño (Verity, 2026) no logra comprender la complejidad ni el nivel psicológico de su material original, pero que, de todos modos, consigue funcionar por separado de la novela.
La historia sigue a Lowen (Dakota Johnson), una escritora que es contactada para terminar una exitosa saga de libros escrita por Verity Crawford (Anne Hathaway), ya que ella no está en condiciones de continuarla. Para hacerlo, Lowen se instala en la casa de Verity, donde también viven Jeremy (Josh Hartnett), el marido de la escritora, y su familia. Allí encuentra un manuscrito que parece ser una autobiografía de Verity, en el que revela secretos muy oscuros sobre ella y su entorno. A partir de ese momento, a Lowen le resulta cada vez más difícil separar la ficción de la realidad, la manipulación de la atracción y la oportunidad de la obsesión.
La novela homónima de Colleen Hoover es un thriller psicológico macabro que, de una manera muy particular, hablaba sobre la separación entre el arte y el artista. Para esta adaptación, dirigida por Michael Showalter, busca narrar los hechos desde cierta neutralidad, dejando de lado la división entre buenos y malos para mostrar un relato diferente. En sí, durante su inicio el film se mantiene sólido, sin anticipar exageradamente los hechos que van a ocurrir más adelante ni perder tiempo en situaciones innecesarias. Sin embargo, empieza a fallar cuando decide dejar de ser fiel a su material original y derriba buena parte del proceso psicológico de Lowen y Verity para convertirlo en un triángulo amoroso, demostrando una comprensión superficial de la novela.
Ya en su segunda mitad, la historia vira hacia lo macabro, sumando mayor impacto con secuencias casi terroríficas y un nivel de tensión considerable. Sin embargo, durante buena parte del metraje, el film oscila entre giros de trama obvios, un tono anticlimático y un ritmo apresurado que lo transforman en un producto pasatista de consumo rápido.
Sin embargo, Verity: La sombra de un engaño funciona correctamente como un thriller independiente. Su principal problema aparece al no saber trasladar correctamente uno de los mensajes más interesantes de la novela: la separación entre el arte y el artista. En lugar de profundizar en esa dicotomía, la película termina convirtiendo la historia en un thriller convencional, donde predominan la envidia, el resentimiento y el enfrentamiento entre mujeres.
Como película independiente de la novela funciona y resulta agradable para cualquier espectador, pero como adaptación puede resultar decepcionante para sus lectores.