Salas
Crítica de “La isla olvidada”: una historia con mucho potencial pero con poca sutileza
La isla olvidada (The Forgotten Island, 2026) es una película de aventuras con una estructura bastante clásica que combina fantasía, mitología filipina y criaturas mágicas, en una fábula que prioriza la amistad y la importancia de los recuerdos.
Jo y Raissa son dos jóvenes que acaban de graduarse y mejores amigas, pero ahora están a punto de emprender caminos separados en la vida. Mientras festejan su última noche juntas, estas dos chicas tropiezan con un misterioso portal que las transporta a la isla fantástica de Nakali, repleta de criaturas mágicas y mitológicas con las que ellas crecieron a través de las historias que les contaban sus familiares filipinas. A ellas se les une Raww, un hombre-perro y, junto a un pequeño grupo de amigos, Jo y Raissa deben enfrentarse a Manananggal, la criatura más temida de la isla. Es ahí donde descubren que los recuerdos de toda su amistad son el precio que deben pagar para poder regresar a casa.
Partiendo de una idea interesante que destaca los valores de la amistad, la importancia de los vínculos y los recuerdos, el filme comienza con la amistad entre Jo y Raissa, dos protagonistas totalmente opuestas: Raissa, que es más estudiosa y ordenada, y Jo, que es totalmente desorganizada e impulsiva. Sin embargo, esas diferencias hacen que se complementen y que su amistad sea el elemento más atractivo de la película frente a la gran cantidad de errores que esta historia presenta.
El problema aparece cuando llegan a Nakali, la Isla olvidada en cuestión. Nuestras protagonistas —que llegaron allí de noche— se despiertan sin recordar cómo llegaron ni qué locuras cometieron la noche anterior, por lo que, junto a Raww, el hombre-perro, se sumergen en una aventura al más puro estilo ¿Qué pasó ayer? (The Hangover, 2009), intentando reconstruir esa noche para poder volver a su hogar. Para ese momento, la película ya agotó buena parte de sus recursos en construir un contexto sólido que permita entender la importancia de la amistad entre estas dos chicas, por lo que esta idea de revivir una noche loca rápidamente hace que la película se vuelva tediosa debido a la excesiva repetición de chistes, conflictos y recursos narrativos.
A esto se suma una gran acumulación de subtramas, situaciones y personajes secundarios que solo funcionan como alivio cómico o relleno, ya que no tienen una verdadera injerencia en la trama. Ya para la mitad del segundo acto, la película comienza a funcionar en un bucle constante, como si tuviera miedo de detenerse, y se vuelve demasiado sobreestimulante al acumular tantos conflictos sin resolución. Esta falta de sutileza hace que el subtexto de la historia no sobresalga y quede en segundo plano.
Esto se vuelve más evidente en el tercer acto, cuando la película recupera los valores planteados al principio y profundiza en la relación entre los recuerdos y el funcionamiento de la mente. De ahí surge uno de los varios desenlaces, que resulta realmente emotivo al apoyarse en lo psicológico y permite entender mejor el proceso mental de sus protagonistas, especialmente el de Raissa. Es allí donde la película logra remontar y consigue conectar mejor con los valores que había planteado al inicio. De todos modos, este desenlace se ve opacado por una batalla final que hace que la película vuelva a caer en los excesos.
En sí, La isla olvidada contiene una historia poderosa, que se combina con un subtexto interesante y dos protagonistas con una buena dinámica, pero su gran cantidad de subtramas, personajes y repetitivos recursos visuales hacen que el filme sea tan sobreestimulante como agotador.