Cine argentino en México
José Celestino Campusano rueda en México "Música sólo para amantes", una comedia negra sobre el deseo y la obsesión
José Celestino Campusano trasladó su método de producción colectiva a la ciudad mexicana de Aguascalientes, donde se encuentra en pleno rodaje de Música sólo para amantes, una comedia negra que marca un nuevo desplazamiento dentro de su filmografía.
La película cuenta con guion de Joseph Minion, escritor estadounidense y profesor de Guion en la Universidad de Nueva York, conocido por su trabajo en After Hours, dirigida por Martin Scorsese en 1985. La filmación se extenderá hasta los primeros días de octubre y forma parte de una coproducción entre México y Estados Unidos articulada a través de la Red Internacional de Clusters Audiovisuales.
La producción general está a cargo de la argentina Dolores Tezanos, mientras que Pablo Siroti se desempeña como asistente de dirección. El equipo se completa con Victoria Leyoune y Ernesto Rubacalba por México, y con Joseph Minion y Make Art Not War —integrada por Sergio Chapete Bonacci y Jonhatan Rivas— por Estados Unidos.
Una alianza surgida en el FIRA
El proyecto comenzó a tomar forma durante el Festival Internacional de Realización Audiovisual (FIRA), celebrado en Tandil. En su edición de 2025, técnicos que actualmente participan del rodaje en Aguascalientes formaron parte de una experiencia en la que se filmaron diez películas en paralelo.
“La clave para iniciar el rodaje fue el apoyo de la Red Internacional de Clusters Audiovisuales”, explicó Campusano. A partir de aquel encuentro, la organización proyectó la realización de tres películas en Durango, otras tres en Aguascalientes y una en Toluca durante el próximo año.
El esquema combina la participación de instituciones públicas y privadas con una modalidad de producción basada en la cooperación entre equipos de distintos países. Una vez finalizada, Música sólo para amantes iniciará un recorrido por mercados y festivales internacionales.
Del duelo íntimo a una relación atravesada por el control
La historia comienza con la muerte del gato de María Gallagher, un episodio que altera su equilibrio emocional. En busca de una conexión que pueda ocupar ese vacío, María y su marido, Chris, se acercan a otra pareja, Alan y Liz.
El encuentro abre un juego de intimidad y deseo que pronto deriva en una relación marcada por los celos, el control y la disolución de las identidades individuales. Mientras los límites entre las parejas se vuelven inciertos, la realidad también comienza a perder estabilidad.
La atracción se transforma en obsesión y la confianza da lugar a la manipulación. Los cuatro personajes quedan encerrados en una dinámica en la que amar, poseer y perderse en el otro comienzan a confundirse.
La película parte de un entorno cotidiano para ingresar de manera gradual en un territorio de perturbación. Desde allí, indaga en la fragilidad de los vínculos y en las formas que adopta el deseo cuando deja de reconocer límites.
El encuentro entre Campusano y Joseph Minion
La colaboración con Minion surgió mediante Donald Mann, actor y productor con quien Campusano ya había desarrollado cuatro coproducciones. Mann protagonizó Brooklyn Experience, largometraje rodado en Nueva York en 2018 mediante tecnología de 360 grados.
La relación también produjo otros trabajos, entre ellos Poder mayor, poder menor, filmada en Aguascalientes; Los ojos de Van Gogh, realizada en la Argentina, y Esclavo en Texas, una coproducción entre Estados Unidos, Argentina y Bolivia que se encuentra cerca de completar su proceso de realización.
“Con Donald como intermediario conocimos a Joe. Es alguien que escribe muy bien, es prolífico y además enseña Guion en la Universidad de Nueva York”, señaló Campusano. Minion presentó cuatro proyectos y el equipo eligió Música sólo para amantes porque consideró que su conflicto podía dialogar con la idiosincrasia latinoamericana.
La primera comedia negra de Campusano
Aunque Campusano incorporó el humor en varios de sus dramas, Música sólo para amantes será su primera incursión directa en la comedia negra. El director encontró en el texto de Minion una lectura sobre el sector social estadounidense denominado white trash, universo que conecta con su interés por los personajes desplazados de los centros de representación.
“Siempre quise sumar toques de humor para que los dramas no fueran tan oscuros. Aquí el humor está presente de punta a punta; el doble sentido y la ironía aparecen desde un lugar original”, afirmó.
A primera vista, el proyecto podría parecer distante de películas como Vikingo, Fango, El Perro Molina o Hombres de piel dura. Campusano, sin embargo, reconoce una continuidad ética en la mirada sobre sus personajes.
“Hay un amor y un respeto por el otro, por el prójimo, en el fondo de la historia. No me interesa respetar el algoritmo de derecha tan en boga hoy en día”, sostuvo.
La crisis del cine argentino y la producción fuera del país
Consultado sobre la relación entre este rodaje internacional y la situación del cine argentino, Campusano diferenció la decisión artística de filmar en México del contexto económico y político de su país.
“La crisis del cine argentino es total”, aseguró. El realizador cuestionó al Gobierno nacional por el desfinanciamiento del sector, la ausencia de un plan de gestión y una política que, según su análisis, manifiesta rechazo hacia las expresiones de la cultura popular.
Campusano filma fuera de la Argentina desde hace quince años y ya trabajó en diez países. Por eso, aclaró que Música sólo para amantes habría sido rodada en México incluso sin la crisis actual. No obstante, señaló que los costos locales volvieron más difícil sostener proyectos realizados mediante esquemas cooperativos.
“Hoy filmar en la Argentina es muy caro, incluso de forma cooperativa. Todo sale más caro que en Suiza”, planteó.
Campusano y un cine organizado desde los márgenes
Nacido en Quilmes en 1964 e hijo y hermano de boxeadores, José Celestino Campusano estudió cinematografía en el Instituto de Cine de Avellaneda. Durante las décadas de 1980 y 1990 participó de los circuitos del cine y la literatura under. También escribió Mitología marginal argentina, libro construido alrededor de relatos del conurbano bonaerense.
Desde 2006, a través de su productora Cinebruto, desarrolla una filmografía centrada en sectores sociales poco representados por el cine industrial. Su modelo integra a las comunidades no solo como materia narrativa, sino también en las áreas de actuación, producción y circulación.
Ese principio atraviesa títulos como Legión, tribus urbanas motorizadas, Vil romance, Vikingo, Fango, Fantasmas de la ruta, El Perro Molina, El azote, Hombres de piel dura, Bajo mi piel morena, La reina desnuda, El clan Vega y Territorio.
Campusano también impulsó la Red Nacional e Internacional de Clusters Audiovisuales, una estructura que promueve la organización multisectorial, el cooperativismo y las coproducciones por fuera de los mecanismos convencionales de financiamiento.
Con Música sólo para amantes, ese modelo vuelve a cruzar fronteras. El rodaje en Aguascalientes no representa una ruptura con su recorrido, sino otra escala de una práctica que encuentra en las alianzas territoriales una forma de producir y de intervenir en el presente.