1937 – 2026
Murió Jorge Zuhair Jury, guionista de las grandes películas de Leonardo Favio
Jorge Zuhair Jury, director, escritor y guionista argentino, construyó a lo largo de su carrera una obra profundamente ligada al paisaje, los relatos populares y los personajes anónimos del interior del país. Su trayectoria como realizador se extendió durante varias décadas y estuvo atravesada por una mirada sobre los sectores populares y marginales que también marcó su trabajo junto a su hermano, el cineasta Leonardo Favio.
Entre sus películas como director se encuentran El fantástico mundo de la María Montiel, protagonizada por Rodolfo Bebán, Raúl Lavié y Leonor Benedetto, que obtuvo el Primer Premio en el Festival Internacional de Karlovy Vary en 1978; La mayoría silenciada (1986); El largo viaje de Nahuel Pan (1995); Toby y el libro mágico (2001); Doña Ana (2002) y El piano mudo (2009).
Pero una de las dimensiones centrales de su trayectoria fue su sociedad creativa con Leonardo Favio. Jorge Zuhair Jury fue guionista de algunas de las películas más importantes de su hermano: Crónica de un niño solo, Juan Moreira, Nazareno Cruz y el lobo, Gatica, el Mono, El dependiente y El romance del Aniceto y la Francisca. También fue autor de los cuentos originales en los que se basaron El dependiente y El romance del Aniceto y la Francisca.
Jorge Zuhair Jury y Leonardo Favio: una sociedad creativa
El vínculo entre ambos hermanos estaba sostenido por una experiencia compartida y por una mirada común sobre el mundo que habían conocido durante su infancia en Mendoza. Para Zuhair, Favio tenía la capacidad de tomar esas historias y transformarlas mediante la cámara, el ritmo y la luz.
“Jamás discutíamos por un guion. Compartíamos la mirada porque nos criamos en las mismas conmociones”, contó en una entrevista al referirse a la relación creativa con su hermano.
Zuhair Jury había dejado la escuela muy temprano y relataba que su llegada a Buenos Aires implicó también un proceso de adaptación a un mundo que hasta entonces le resultaba ajeno. “Yo hice hasta cuarto grado, mi hermano no sé si llegó a tercero. Cuando yo tenía 21 años y él 19 recién empezamos a adaptarnos a Buenos Aires”, recordó.
Esa experiencia estuvo ligada a una forma de observar la realidad que luego atravesaría buena parte de su escritura. “Yo hasta ese momento no estaba integrado a la lectura porque no estaba integrado a la sociedad. Aun hoy me cuesta integrarme a la sociedad”, explicaba.
Los personajes marginales como materia literaria
En sus declaraciones, Zuhair Jury identificaba en los sectores populares, marginales y en los ambientes delictivos y carcelarios el territorio desde el cual encontraba sus principales motivaciones como escritor.
“La clase media no me sale, no encuentro motivaciones valederas que me catapulten, que me hagan vibrar por dentro”, decía. Su literatura y sus guiones surgían, en cambio, de aquello que había observado de cerca y de las experiencias acumuladas durante su infancia y juventud.
Junto a Favio, esa mirada se convirtió en películas que construyeron algunos de los personajes más recordados del cine argentino. El universo de El dependiente, por ejemplo, nació de aquella observación de una sociedad cerrada y conservadora, mientras que El romance del Aniceto y la Francisca recuperó historias atravesadas por la marginalidad, el baile, la milonga, la necesidad y los vínculos entre personajes que viven en los márgenes.
“Nos criamos en un pueblo que era de características medievales. Oscuro, de ropas negras, muy conservador. Nos divertíamos atacando esa moral, ese oscurantismo. Lo primitivo de Luján de Cuyo nos acicateó la necesidad de burlarnos y de ser herejes”, recordaba.
De esa experiencia surgió también una mirada que evitaba juzgar a sus personajes desde afuera. “Y tratábamos de no juzgar. Lo vivíamos: el mediocre era mediocre; el imbécil, imbécil”, afirmaba.
La relación creativa entre Jorge Zuhair Jury y Leonardo Favio fue, así, más que una colaboración profesional. Compartieron un universo de referencias, personajes y experiencias que encontraron distintas formas de expresión en el cine. Mientras Favio convirtió esas historias en imágenes, Zuhair Jury aportó buena parte de los mundos narrativos que alimentaron algunas de las películas fundamentales de la cinematografía argentina.