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Crítica de “EPIC: Elvis Presley en Concierto”, novedoso y enérgico documental sobre Elvis Presley
EPiC: Elvis Presley en Concierto (EPiC: Elvis Presley in Concert, 2025) es más que un documental, más que un concert film, es toda una experiencia espectacular que merece ser contemplada en una buena y envolvente sala de cine. En 1969, Elvis Presley (1935-1977) regresó a los escenarios para comenzar su legendaria residencia y tours en Las Vegas, por cuarenta años había rumores sobre material audiovisual de esos años que se encontraba perdido.
Durante la producción de la biopic Elvis (2022), también dirigida por Baz Luhrmann -Moulin Rouge! (2001), Australia (2008), Romeo+Juliet (1996), y The Great Gatsby (2013)-, se encontraron sesenta y ocho cajas con material inédito de 35 mm y 8 mm en los archivos cinematográficos de Warner Bros., dentro de minas de sal en Kansas, incluyendo tomas descartadas de las películas Elvis: That's the Way It Is (1970) y Elvis on Tour (1972), además de su performance en Hawái en 1957.
Sin embargo, una de las dificultades era que dicho material de archivo -que oscila desde 1969 a 1977- carecía de sonido. Durante los dos años siguientes, el equipo técnico de Luhrmann, lo restauró y sincronizó con las fuentes de audio existentes. También se descubrió una grabación de audio de 45 minutos del mismísimo Elvis Presley, hablando y reflexionando sobre su vida. Todo este material compone EPiC: Elvis Presley en Concierto, proyecto descrito por Luhrmann como "algo nuevo en el canon de Elvis... que refleja la magnitud de Elvis como artista, pero que también ofrece revelaciones más profundas de su humanidad y vida interior".
Si bien es cierto que recientemente se han estrenado documentales sobre Elvis, como Elvis Presley: The Searcher (2018) -bastante completo y abarcativa, y del cual Luhrmann pareció tomar la línea narrativa para Elvis (2022)- y Return of the King: The Fall and Rise of Elvis Presley (2024), el presente largometraje muestra algo que no se ha plasmado antes: la simpatía, alegría y el gran sentido del humor de Presley, dando cuenta de otra arista adorable de su personalidad. Así como también su predisposición al contacto con el público y su notable entrega. Asimismo, notablemente las grabaciones de Elvis reflexionando en voz alta permiten una aproximación a sus sensaciones e inquietudes en primera persona, a su punto de vista. Entre dichos pensamientos de Elvis se encuentran ideas muy interesantes en relación a su carrera cinematográfica: “la imagen que tenía Hollywood de mí y yo no podía decir nada al respecto”, y que quería hacer “mejores películas”.
Estrenado en 2025 en el Festival Internacional de Cine de Toronto, el documental exhibe tanto que, en los ensayos, como en los shows lo apasionado y profesional que era el cantante, compositor, actor y performer. Todo el material evidencia la preocupación y concepción de Elvis, no sólo de cada plano sonoro, tanto vocal como instrumental, sino también del vestuario y la iluminación. En adición mediante gran calidad sonora y de imagen, que da cuenta del gran trabajo de restauración y montaje, las canciones grabadas en vivo logran emanar la estridencia y aura que tenía el cantante en cada una de sus presentaciones en donde Elvis utilizaba cada elemento de su cuerpo como conductor de su expresión musical, logrando cautivar al público allí presente como al espectador actual.
A través de un magnetismo colorido de la imagen, y la cautivadora voz y talento de Presley, mientras que en la biopic Elvis (2022) predominaba la estética y rítmica frenética del videoclip, en EPiC: Elvis Presley en Concierto, el espectador es cautivado por ver como si fuese en vivo y en directo al símbolo cultural que trasciende épocas. El documental finaliza con el poema “American David” recitado por Bono: “Elvis se comió Norteamérica, antes de que Norteamérica se lo comiera a él”.