2011-07-05
Sexo, vida y muerte
No mires para abajo
Eloy (Leandro Stivelman) es un joven sonámbulo que cae del techo, como un regalo del cielo, en la habitación de Elvira (Antonella Costa) quien lo iniciará en el mundo del sexo tantrico. Casi como un libro de educación tantrica el filme tomará el rumbo de la búsqueda hacia el placer compartido.
Pero como se planteó en la introducción de esta critica Subiela crea dos mundos y más allá de que muchos hagan foco en las escenas de sexo, que por cierto las hay, el filme transita por otros caminos y subtramas menores pero mucho más importantes, como la soledad, la infidelidad, los prejuicios, la vida después de la muerte, la dependencia sexual, el abandono y un sinfín de submundos imposibles de describir.
La música incidental de No mires para abajo, fue compuesta por Pedro Aznar, exclusivamente para la historia, con acordes hindúes que le entregan cierto tono místico-sexual necesario ante la explicitud de las imágenes.
Si hay algo que nos es obvio, es que si usted espectador va a ver una película de Subiela, sabe con lo que se va a encontrar, un filme donde la convencionalidad no es lo corriente, en donde se necesita un espectador participativo y a la vez desprejuiciado con las imágenes. Donde la lírica y lo cursi se funden para crear a lo mejor un nuevo subgénero, el de la ruptura estética entre la poesía y el cine. Un cine diferente.
Subiela demuestra una vez mas que no es un director previsible, que más allá de la coherencia de su obra, sorprende una vez mas fundiendo en una sola película los limites de la vida y la muerte. Una experiencia inimaginable.
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