Emiliano Basile
06/01/2020 10:52

Si Hollywood tuviera intenciones de narrar la épica de Vito Dumas en alta mar, seguramente filmaría una megaproducción llena de tomas majestuosas y momentos emocionantes, porque la historia de este “navegante solitario” cuenta con todos los condimentos para la epopeya.

El navegante solitario

(2019)

Pero Vito Dumas nació en Argentina y, por cuestiones varias, su historia es tan extraordinaria como enigmática. El director Rodolfo Petriz no contó con el presupuesto para hacer la súper producción de ficción pero sí con el ingenio para contagiar -y contagiarse- de la pasión del navegante a la hora de contar su historia. Se siente en El navegante solitario (2019) la pasión de Petriz por la narración, su trabajo trasmite y le hace honor a la hazaña de Dumas.

Vito Dumas tuvo la osadía de aventurarse a realizar varios viajes en solitario por el mundo. Su periplo más extraordinario fue dar la vuelta al mundo a bordo de su pequeña embarcación, un velero apodado LEHG II, el significado de las siglas continúa en el mundo de los secretos. Deportista apasionado y con un temple físico y psíquico como pocos, Dumas enfrentó solo las fuerzas de la naturaleza aunque, cómo le ocurre a los grandes hombres, sus mayores obstáculos vinieron de parte de los hombres.

Le tocó protagonizar otra grieta -o quizás la misma de siempre- al ser asociado con el peronismo y defenestrado por sus opositores. Esto le produjo la falta de reconocimiento, el ninguneo de Estados Unidos (quizás por eso nadie filmó su increíble historia) y el haber quedado en el olvido a pesar de todo.

Rodolfo Petriz crea una gran historia sobre la gran vida de Vito Dumas, el director se las rebusca para, con escasos recursos (así como Dumas enfrentó el Mar), encarar una producción documental narrada en primera persona por el propio Dumas a través de sus libros escritos como diarios de viaje durante sus travesías. El material de archivo ayuda a trazar las rutas marítimas, y las animaciones, dramatizaciones, datos aportados por especialistas y demás recursos, invitan al espectador a imaginar los componentes audiovisuales faltantes de esta gran historia de vida.

El foco está siempre en la historia contada de manera cronológica y con un halo de misterio que vuelve fascinante el relato. El nombre del barco, el contexto histórico, y hasta cuestiones sobrenaturales que hicieron posible que el hombre llegue hasta donde llegó, son utilizadas con inteligencia por la película para darle el tinte místico necesario que la figura de Dumas requiere.

El navegante solitario es un homenaje, un sentido reconocimiento y una extravagante hazaña merecida por Vito Dumas. Pero sobre todo es una gran película, hecha con entusiasmo y la fuerza de la pasión que excede la información y la historia en sí misma. Esa que los americanos no supieron o no quisieron filmar.

8.0

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