Rolando Gallego
31/12/2019 20:32

Es una costumbre la de los grandes estudios de continuar sagas, innecesarias muchas veces, de algún éxito impensado, buscando, claro, aumentar ganancias de taquilla y negocios periféricos y seguir conquistando espacios y consumos.

Frozen 2

(2019)

Cuando hace algunos años Frozen, una aventura congelada (Frozen, 2013), desembarcó en los cines, era inimaginado el suceso que alcanzaría y su penetración en el público infantil. Niñes de todo el mundo querían ser como sus protagonistas, las hermanas Anna y Elsa, y también como Olaf, el divertido muñeco de nieve, toque de humor para el drama y Kristoff.

Pero aquello que en Frozen, una aventura congelada sorprendía, entretenía y recuperaba del clásico de Hans Christian Andersen, La reina de las nieves, asociado a la posibilidad de “congelar” de la protagonista, y los maravillosos paisajes nevados, en Frozen 2 (Frozen II, 2019) está ausente.

Los realizadores Chris Buck y Jennifer Lee, dirigen a un equipo gigantesco de animadores para generar una propuesta en la que todo suena a artificio, apelando a un sinfín de recursos narrativos, más cercanos al melodrama que a la fantasía, para sostener la historia de las hermanas, quienes, otra vez, verán sus destinos cambiar por caprichos de, en este caso, la naturaleza.

En el arranque Anna y Elsa juegan a un “dígalo con mímica”, introduciendo la historia en una aparente calma, una rutina que busca inspirar cotidianeidad, continuando con la familiaridad y acercamiento que desde 2013 los espectadores han tenido con ellas. Luego todo se precipita, introduciendo lo fantástico y la naturaleza como escenarios de acción de los personajes.

Mientras los sucesos de la primera historia ya fueron superados, en el recuerdo de sus padres, Anna y Elsa cuestionan temas asociados a su origen y al por qué de la magia que Elsa posee, descubriendo un pasado de éstos asociado a los cuatro elementos de la naturaleza y una trama de traición y cuasi espionaje.

Una vez develado esto, Elsa, una vez más, acudirá al llamado de la épica, descubriendo para sí misma una resistencia impensada a elementos como el fuego, que la podría afectar, pero también a otros como tierra o agua, con quienes deberá lidiar para reestablecer el equilibrio en la aldea, lugar que se ha visto arrasado por los nuevos e inesperados visitantes.

Frozen 2, además, busca reforzar ideas asociadas a valores tradicionales como la familia, el matrimonio, y los vínculos entre hermanos, con una infinidad de canciones, que multiplican cada concepto vertido en el relato, ralentizando la acción y el espíritu lúdico que poseía su predecesora y agotando rápidamente el recurso de la melodía como continuidad de la acción.

Sin sorpresas, sin buscar que sus personajes femeninos destaquen, Frozen 2 defrauda, y tergiversa el sentido mágico que tenía la primera entrega, por lo que aquellos que vayan al cine a buscar un relato sucesor de la anterior entrega, se encontrará con una historia menor, ínfima, que desiste de buscar originalidad para multiplicar y maximizar ganancias con números musicales hasta el hartazgo, en cambio aquellos que sólo quieran recuperar los personajes que aman, pasarán un momento agradable, con canciones, pero sin ideas ni virtuosismo.

4.0

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