Alejandro Turdó
18/12/2019 16:33

Star Wars: Episodio IX - El Ascenso de Skywalker (Star Wars Episode IX: The Rise of Skywalker) es el cierre de la tercer trilogía de lo que podríamos llamar el canon "clásico" del universo creado por George Lucas, dejando de lado los spin-offs, miniseries, dibujos animados y toda la andamiada de productos asociados de una saga que ya lleva más de 40 años insertada en la cultura popular, la cual desde que pasó a ser propiedad del monopolio Disney piso aún más fuerte el acelerador comercial.

Star Wars: Episodio IX - El Ascenso de Skywalker

(2019)

Continuando la línea argumental de los episodios VII y VIII, Rey (Daisy Ridley) va tras los pasos de Kylo Ren (Adam Driver) quien acaba de unir fuerzas con Palpatine, el sith más poderoso y viejo antagonista de la trilogía original, devuelto al ruedo de forma curiosa y con algunas "magias de guion". Cuestión que estos dos últimos planean combinar todo su poderio para acabar de una vez por todas con las fuerzas rebeldes y en especial con Rey, la última esperanza de los Jedi. Pero hay otro eje de conflicto importante, el verdadero origen de la propia Rey... ¿Es hija de Luke Skywalker?¿Quiénes son sus verdaderos padres?¿Por qué la abandonaron misteriosamente cuando era una niña?

J.J. Abrams vuelve a agarrar las riendas de la dirección, como lo hizo en Star Wars: Episodio VII - El despertar de la fuerza (2015), intentando volver a insuflar ese aire nostálgico a la franquicia que tan buenos resultados le había dado. Se nota que tanto el director como su equipo de guionistas tomaron nota tras las críticas despiadadas que recibió la malograda Star Wars: Episodio VIII - Los últimos Jedi (2017), algo que al mismo tiempo genera ciertos agujeros argumentales y saltos en la lógica interna que probablemente pasen desapercibidos para el espectador promedio, más no para el fan avezado.

Abrams vuelve a filmar en 35 milímetros como lo hizo anteriormente en la saga, y sin necesidad de ser un experto desde lo técnico percibimos algo especial en el tratamiento de imagen, algo que está ahí por más que no podamos identificarlo. Star Wars: Episodio IX - El Ascenso de Skywalker se ve distinto de todas las películas mainstream que llegan a las salas, filmadas en formato digital. Ese look and feel analógico potencia una producción que de por si es impecable desde lo visual.

Dentro de una franquicia donde las actuaciones no suelen ser de lo más pulidas, Daisy Ridley se sigue destacando en el papel de Rey, dándole forma a un personaje que vive un conflicto interminable entre el secreto de sus orígenes y el augurio de su destino. Aunque por desgracia -y al igual que sucedió en su momento con la producción de la trilogía original- se nota que muchos cambios de guión fueron sucediendo sobre la marcha para apagar distintos incendios y acallar voces críticas, lo que provoca que el personaje de Rey no termine siendo aquel con el arco dramático más interesante sino otro que inicialmente parecía construído de forma mucho más esquemática... pero no se preocupen, no vamos a espoilear nada.

Las dos horas veinte minutos de duración no pesan, en especial gracias a una primera mitad con mucho dinamismo. La trama nos lleva de un punto de la galaxia al otro escena tras escena, con múltiples conflictos desarrollándose al unísono. La segunda mitad es un tanto más previsible, siguiendo con más fidelidad el template de la franquicia.

Si bien estamos hablando de una película que es entretenimiento puro y constante de manera inobjetable, al pensarla en conjunto con Star Wars: Episodio VII - El despertar de la fuerza y Star Wars: Episodio VIII - Los últimos Jedi deja la sensación de no ser un cierre tan épico como debería. ¿Está a la altura? seguramente... pero le falta mística. Los momentos emocionantes y lacrimógenos abundan, pero pareciera que no se los termina de exprimir debidamente. Llevándolo a términos pugilísticos, gana la pelea por puntos pero nos deja sin el golpe de knock out. Como final de un nuevo ciclo seguramente deje a la mayoría satisfechos y pase la prueba, pero hilando fino también deja el sinsabor de que podría haberse ido con un estallido más grande, un bigger bang... será hasta el próximo reinicio entonces.

7.0

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