Rolando Gallego
27/12/2018 15:10

Sin dudas Hollywood es el reino de la prueba, el ensayo y el error, privilegiando fórmulas probadas que intentan acercar masividad a proyectos que en otros tiempos con su sola llegada a las salas acapararían la atención de los espectadores. El problema es que cuando esos productos, protagonizados por figuras conocidas y ligados al entretenimiento vacío y sin sentido intentan ponerse solemne y luego traicionar su origen, generan un resultado que es un híbrido errático que no termina por convencer a nadie.

Jefa por accidente

(2018)

Jefa por accidente (Second Act, 2018), regreso al género de Jennifer Lopez, es una realización enmarcada en esta tendencia que fusiona varios subgéneros de la comedia y el drama para construir un monstruo narrativo que se pierde en los propios laberintos que traza en cada acto.

Peter Segal (Superagente 86) dirige con la nostalgia de recordar películas de los años ochenta y fines de los noventa, construyendo un relato que bucea en la clase media laboral de Estados Unidos, el multiculturalismo, estereotipos y clichés, para desplegar una serie de situaciones trilladas y sin sentido que no aportan nada nuevo al alicaído panorama de la comedia americana.

Maya (Jennifer Lopez) es una mujer latina entrando en los cincuenta que ve cómo se desvanece su carrera dentro de una cadena de supermercados al no obtener un ascenso esperado, por lo que asumirá el riesgo de aceptar una inesperada y sorpresiva oferta laboral fundada en el envío de un curriculum plagado de falacias y mentiras. Para hacerlo debe mudarse de ciudad, dejar de convivir con su pareja (Milo Ventimiglia), alejarse de sus amigas (Leah Remini) y asumir una nueva identidad en un lugar completamente ajeno a ella. Allí Jefa por accidente se transforma en otra propuesta, una asociada a lujos, brillos y privilegios en un anacrónico producto de la señal Hallmark.

El principal defecto de la propuesta, que deambula entre Secretaria Ejecutiva (Working Girl, 1988), Betty la fea y telenovelas latinoamericanas de la tarde, radica en la dudosa honestidad de la protagonista. Porque cuando el humor del film se desvanece, Maya se presenta como una inescrupulosa candidata a quedarse con todo traicionándose a sí misma. Y cuando esto sucede, el guion la castiga, le dice que es imposible que continúe así, alejándola de sus seres queridos, de su pareja, manifestando su moralidad y corrección política para terminar el relato.

Jefa por accidente transita los lugares comunes de culebrones, se disfraza de película, y termina por construir una heroína plagada de clichés, que avanza a hombres, piropea a su novio cual camionero y evita revelar detalles de su vida para mostrarse fuerte ante los demás, aún después que un secreto suyo la obligue a cambiar el plan que tenía para ser la nueva jefa de la empresa y que en ese punto toda la propuesta termine yéndose al diablo.

5.0

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