Juan Pablo Russo
20/11/2018 01:43

Un rockumental sobre la banda de Curuzú Cuatiá Los Síquicos Litoraleños, "el Pink Floyd de los pobres", es la propuesta de Alejandro Gallo Bermúdez en Encandilan luces, Viaje Psicotrópico con Los Síquicos Litoraleños (2018), un desprejuiciado recorrido de ocho años junto a los creadores del chamamé psicodélico.

Encandilan luces, Viaje Psicotrópico con Los Síquicos Litoraleños

(2018)

Los Psíquicos Litoraleños, surgida en Curuzú Cuatiá, Corrientes, pronto se convirtió en una banda de culto dentro la escena del Avant Garde Noise. Debutaron en 2005 en el Festicumex, y se hicieron lugar en un hueco del World Music más Noise. Su disco Sonido Chipadélico fue editado por Sham Palace (de New York) y Annihaya, sello del Líbano. Tocaron en Worm (Rotterdam) y los definieron como “El Pink Floyd de los pobres”, haciendo chamamé futurista.

Encandilan luces, Viaje Psicotrópico con Los Síquicos Litoraleños, a diferencia de otros rockumentales –que no tienen nada que ver con la estética visual de lo que retratan- funciona en perfecta sintonía. El relato navega entre lo kisch y lo retro yendo en concordancia a lo que transmite una banda que hace noise mezclado con chamamé. La trama, dividida en episodios a lo largo de ocho años, gira en torno a la búsqueda de los instrumentos musicales perdidos cuando se caen de la camioneta que los transportaba en pleno campo. A partir de ese inicio, Gallo Bermúdez construye una historia psicodélica en donde si se desconociera la realidad podría afirmarse que se está frente a un falso documental. Tanto por la extravagancia del grupo como por la forma en la que se cuenta, en la que se incluye una disputa musical con Cristian Osorio, creador de los desaparecidos Saltimbankis, y una gira por Holanda. Esto no llamaría la atención si los Los Psíquicos Litoraleños no fueran portadores de una estética cuasi bizarra.

La originalidad de Encandilan luces, Viaje Psicotrópico con Los Síquicos Litoraleños yace en escaparse de los cánones que parecieran regir al clásico documental biográfico. Gallo Bermúdez se corre de ese lugar y lo trabaja desde el humor, como una comedia almodovariana de los años 80, reconstruyendo la historia de un grupo musical de la escena under correntina en una película que mantiene la esencia del objeto retratado entre atuendos estrafalarios y una búsqueda constante por modificar la percepción.

7.0

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