Rolando Gallego
21/04/2018 23:19

Tomás Lipgot es un director apasionado. Dejando ya de lado la épica que construyó en la saga de Moacir (2011), retorna con ¡Viva el palindrómo! (2018) un ejercicio documental, que lo incluye, y que rastrea la obsesión por la lengua y sus características lúdicas.

¡Viva el palindrómo!

(2018)

El film arranca con el propio Lipgot como objeto de estudio de la película. Abiertamente se manifiesta como un obsesivo del lenguaje, y un verdadero fanático de los palíndromos. Para aquellos menos avezados, un palíndromo es aquella palabra o expresión que se lee igual de izquierda a derecha y viceversa. No por nada el destino quiso que naciera en Neuquén (palíndromo).

¡Viva el palindrómo! casi como un ejercicio para poder comprender la verdadera obsesión detrás de las palabras y sus significados, desandará los pasos del director en tierras lejanas, en donde sus fanatismo puede ser compartido por personas que sienten y generan el mismo ida y vuelta. La cámara acompaña y busca en los espacios la simetría, y donde no la encuentra la genera, con efecto de pantalla partida al medio que refleja el reverso de aquello que se muestra. De hecho, a la mitad de la película un corte buscará generar un palíndromo cinematográfico para completar el mensaje de la propuesta.

Lipgot encuentra en su búsqueda personajes pintorescos, como Silvia, aquella mujer que canta la canción que da nombre al film, mezcla de Margaret Atwood con el científico de Los Simpsons, y que en su exagerada locura para llevar a cabo sus juegos de palabras, se la muestra desmesurada, explosiva, y feliz, ante la inquietud del director de entender a los palíndromos como un verdadero problema en su vida. “Todo el tiempo leo al revés, todo el tiempo busco simetría y palíndromos” manifiesta en algún pasaje, para luego también referirse a la soledad de esta cansadora, abrumante y desafiante tarea.

El viaje ofrece aire a un tema que al poco tiempo de iniciado el relato, agota algunas posibilidades discursivas, pero que intenta volver al eje con, por ejemplo, la consulta a transeúntes sobre el significado de la palabra. ¿Qué es un palíndromo? sondea Lipgot, algunos no desean responder, otros dicen que es un animal feroz, otros aciertan con su escueta respuesta, lo que sí nadie menciona es que detrás de ellos hay una serie de personas obsesionadas con la simetría y con darle a todo un nuevo significado a partir de expresiones y palabras, como aquel que llevó hasta el punto máximo su capacidad para generar expresiones dobles publicando una versión de la biblia en palíndromos, o el otro que escribió un libro con una cantidad de páginas simétricas.

¡Viva el palindrómo! ofrece una mirada particular, desde dentro del conflicto que presenta, buscando algunas respuestas con la participación de lingüistas, científicos, profesionales, amateurs, a una obsesión que avanza en la vida de aquellos que se obsesionan con los palíndromos y pintando un fresco sobre la particularidad de los personajes entrevistados y sus mecanismos de creación y defensa.

6.0

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