Felipe Vicente
27/03/2018 23:09

Louis Garrel interpreta de manera inmejorable a Jean-Luc Godard en Godard, mon amour (Le Redutuable, 2017), pequeña biopic que narra el momento más angustioso en la vida del director. El bajón artístico luego de sus obras emblemáticas, la esposa de 19 años y su obsesión por pertenecer al movimiento revolucionario francés, dan cuenta del instante en el que el creador de la Nouvelle Vague perdió el horizonte artístico.

Godard, mon amour

(2017)

Michel Hazanavicius (creador de la controversial ganadora del Oscar, El Artista (The Artist)) presentó en el 70 Festival de Cannes Godard, mon amour, película basada en el libro de Anne Wiazemsky, ex esposa de Jean-Luc Godard. El film toca costas argentinas gracias a Les Avant Premiere. Gran jugada de la muestra francesa al traer una película que, de varios modos, humaniza al autor más creativo y venerado de la época.

Francia, 1967. Sin aliento (À bout de soufflé,1960), Band Apart (Bande à part,1964) y El desprecio (Le mépris,1963) ya habían pasado. El mayo francés prometía contagio revolucionario a todos los jóvenes universitarios. La historia entre el realizador francés y estos acontecimientos es, de por sí, conocida; Godard se ve impregnado por este movimiento y decide hacer La Chinoise (1967), obra infravalorada en su momento. Lo que nos revela Hazanavicius junto a Louis Garrel en el protagónico, es hasta qué punto se vio afectado el francosuizo por el rechazo a esta producción, la cual más tarde, como suele pasar, también sería tenida en cuenta por la crítica.

Tal vez sus tres primeras icónicas películas pasaron muy rápido y con mucho éxito. Lo cierto es que Godard, mon amour no deja de ser un material para acercar la figura a los jóvenes estudiantes del cine, con el fin de conocer el pasaje más polémico y confuso en la vida del cineasta. Todo sumado al talentoso actor de Los soñadores (The Dreammers, 2003), quien logra reconstruir hasta la voz del autor de Alphaville (1965).

“Me gusta el movimiento, no la parte estudiantil del movimiento estudiantil”, le dice algo perdido a Anne. Así de contradictorios fueron esos años donde vemos a Godard tirarle piedras a la policía, rompiendo los anteojos varias veces, siendo abucheado en las reuniones universitarias y hasta una reproducción (que puede no ser exacta) de la pelea con su par italiano Bertolucci. Todo en tono de comedia no ostentosa, hecha para que tomemos con humor el mal carácter que a veces agarraba por sorpresa hasta al mismo director.

Sería erróneo tomar la película como una burla a la personalidad del realizador. Mas bien es hasta un feliz acontecimiento que se haya podido exhibir esta realización inusual, que expone el momento de más contracción ideológica de este artista. Insistimos, altamente recomendable para jóvenes recién llegados a carreras cinematográficas, para que entiendan desde qué lugar Godard hizo sus películas, tan personales como imprevisibles. ¿Lo más importante? Hazanavicius se redime luego de El Artista (The Artist) y hace un sentido homenaje en vida a una mente artística brillante, que como le puede pasar a cualquiera en este ambiente, también se quedó sin aliento durante algún momento de su historia.

8.0

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