Emiliano Basile
09/01/2018 23:51

El cine de terror iberoamericano sigue dando muestras de calidad técnica y narrativa. Un claro ejemplo es la coproducción entre Argentina, España y Uruguay No dormirás (2017), dirigida por Gustavo Hernández, el uruguayo que saltó a la fama con la interesante La casa muda (2010).

No dormirás

(2018)

La película presenta dos planteos: por un lado aquel que dice que si una persona supera las 108 horas sin dormir comienza a percibir la realidad de otra manera, sueña despierta y no distingue entre un mundo real y otro de pesadilla quedando al borde de la locura. Estado que abre un portal con otro mundo en el que los muertos en situaciones traumáticas intentan regresar del “limbo” en el que se encuentran.

Por otro lado, la historia de Bianca (la argentina Eva de Dominicci), una actriz en ascenso que trata de conseguir el papel de Dora, una madre que no podía amar a su pequeña beba y en estado de insomnio provocó su trágica muerte, en la nueva obra de la excéntrica directora teatral Alma (la española Belén Rueda) que tiene un método particular de trabajo: buscar que sus actores experimenten las sensaciones reales de sus personajes.

El método de actuación, un Stanislavski llevado al extremo, casi al modo de parodia, obliga a la protagonista a hacer carne el título de la película y, entre los ensayos, convivir con fantasmas. Esta propuesta busca que la relación entre los mundos tenga una explicación verosímil para el espectador, incluso justificada en el argumento a través de los cabos sueltos desplegados desde el inicio.

No dormirás logra entonces instalar el mito que toda película de terror debe tener, las consecuencias peligrosas del insomnio, y a su vez, un mensaje conservador sobre los riesgos de experimentar con los límites en la actuación. Ambos para plantear la existencia posible de mundos paralelos con explicación científica.

Rara vez el cine iberoamericano mantiene un nivel tan alto en los impecables rubros técnicos (el sonido es fundamental) como en la solidez narrativa, que no deja interpretación al azar. Quizás sea el inicio de un año en el que las distribuidoras apuesten definitivamente al cine de género de habla hispana dando comienzo a un auspicioso recorrido.

8.0

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