Emiliano Basile
12/04/2017 15:21

Parecía un error de la traducción pero no lo era, el plural acentuado en el título desde Rápidos y Furiosos 5: Sin control (Fast Five, 2011) en adelante, hacía alusión a la transformación del serial al que cada vez ingresan más personajes al team, y funcionan todos muy bien aportando momentos coreográficos tan divertidos como espectaculares.

Rápidos y furiosos 8

(2017)

El argumento cambia de bando a los ya conocidos Don Taretto (Vin Diesel), ahora villano a pedido de la ultra malvada Cipher (Charlize Theron, más mala que como la bruja de El cazador y la reina del hielo) quién lo enfrenta a su equipo habitual. Deckard (Jason Statham) pasa al bando de los buenos al igual que su hermano. La acción comienza con publicitarias imágenes y corrida de autos incluida en las calles de Cuba para pasar por Europa y Estados Unidos y terminar en Rusia, donde deben evitar el control de armas nucleares en manos de los malos de turno. Una película de acción donde el equipo de los ya consagrados superhéroes tiene la misión de salvar el mundo, ni más ni menos.

Rápidos y furiosos 8 (Fast & Furious 8, 2017) está a la altura de las expectativas, ¿cuáles? Las que las grandilocuentes imágenes del tráiler avecinaban. Varias coreografías de acción bien diseñadas, escenas impactantes desde lo visual (en el final los autos de la banda son perseguidos por un submarino), una agradable cuota de humor y un ritmo de relato que fluye y hacen disfrutables sus más de dos horas de duración.

Claro que hay también una infantilización de la saga, cada vez se parece más a las películas de superhéroes de la Marvel, sin sangre y con coreografías similares a un dibujo animado CGI que a una ruda película de acción de antaño, aunque resalte valores primarios (la manada, la familia, los principios) en un discurso donde buenos y malos son identificables a la distancia.

A los ya habituales Vin Diesel, Michelle Rodriguez, Dwayne Johnson, Tyrese Gibson, Chris “Ludacris” Bridges, se suman muy bien en esta oportunidad Kurt Russell, Helen Mirren, Charlize Theron y Scott Eastwood, además de las carismáticas apariciones de Jason Statham a pura patada con la escena de la prisión en dupla con Hobbs (Dwayne Johnson) como ejemplo. Son también admirables y divertidas las secuencias de acción con el bebé (no adelantaremos más), la persecución inicial y el final sobre el hielo.

La película tiene el sabor del reencuentro (parafraseando a una publicidad de cerveza) con los mismos personajes que vemos en pantalla desde 2001 y continúan haciendo de las suyas. Nada nuevo pero lo suficiente para hacer un film eficiente y entretenido que no decepciona para nada.

7.0

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