Benjamín Harguindey
11/01/2017 12:03

Aliados (Allied, 2016) es un thriller romántico que por la presencia de Brad Pitt, por su premisa - un matrimonio de espías - y por algunas coincidencias de chimento remite superficialmente a Sr. y Sra. Smith (Mr. & Mrs. Smith, 2005). Los que esperen una trama similar, alimentada por la química entre los sex symbols protagónicos - lo único que tenía para ofrecer aquel film que hizo junto a Angelina Jolie - estarán decepcionados: Aliados es una compleja película sobre lealtad, duda y confianza.

Aliados

(2017)

Si se parece a una película es a Casablanca(1942), en principio por estar ambientada en la ciudad de Marruecos en plena Segunda Guerra Mundial (1942 es el año), aunque también incluye escenas clave como el desafío de tocar ‘La Marsellesa’ ante nazis y un fatídico encuentro en un aeropuerto. Más allá de estos puntos en común, Aliados se parece a Casablanca así como se parece a un tipo de cine de antaño que ya no se produce más, el cual Robert Zemeckis reflota con estilo y glamor.

El espía canadiense Max Vatan (Pitt) cae en paracaídas en el desierto marroquí, lo recoge un contacto que le da sus chiches de espía y lo deja en Casablanca. Allí conoce a su “esposa” Marianne Beauséjour (Marion Cotillard), espía francesa infiltrada en el jet set nazi local. Su misión es hacerse pasar por un matrimonio durante unos días, ser invitados a la fiesta del embajador alemán y asesinarlo. Max es un galán reacio a mezclar trabajo con placer, pero sucumbe a Marianne (dentro de un auto, en medio de una tormenta de arena - una escena afectada) y tras el episodio marroquí regresan a Londres donde se casan y al año tienen una hija.

Aquí “empieza” la película, cuando los mandamases de Vatan revelan sus sospechas sobre Marianne, quien dicen espía para los nazis, dueña de nombre e identidad robados. Deciden ponerla a prueba en secreto, con lo que Max comienza su propia (insubordinada) investigación, movilizado primero por la duda y luego por la serie de obstáculos que se le presentan en el camino. Cuanto más difícil es cerciorarse de algo, más sospechoso resulta: la verdad debería ser evidente. Habiendo ya una vez convencido a Max de mezclar el placer con el trabajo, ahora él se pregunta si ella está con él por uno o el otro.

El film dura poco más de dos horas y espera a la mitad para poner las cartas en la mesa, lo cual parece un poco demasiado. La decisión probablemente viene, en parte, por querer emular la estructura modular de las viejas épicas, en las que la aventura concluía en la primera mitad y la segunda servía de saldo trágico; en parte porque la posible traición de Marianne es tanto más angustiante si ya la hemos aceptado como la heroína.

Pitt no es un actor que se destaque por su vulnerabilidad, pero aquí compone convincentemente a un hombre inseguro y capaz de cualquier cosa con tal de saciar esa inseguridad; Cotillard de entrada siempre parece estar escondiendo algo detrás de su luminoso rostro y ojos acuosos. Su personaje ríe mucho en esta película, y nunca se ve tan triste como cuando lo hace. Pero sería un error celebrar Aliados como el triunfo de otra fórmula química entre estrellas. La dirección de Robert Zemeckis es fresca, evocativa y en su uso de la puesta en escena está dotada del tipo de economía hitchcockiana que la mayoría de los realizadores fílmicos desearían tener; el guión de Steven Knight es ingenioso y sumado su trabajo anterior en Promesas del Este (Eastern Promises, 2007) se demuestra capaz de crear un thriller inteligente sobre personajes y las enigmáticas relaciones entre ellos donde sea, cuando sea.

9.0

Comentarios