José C. Donayre Guerrero
22/04/2016 16:29

Son muy pocos los ejemplos de buen cine que se pueden encontrar en el cine peruano de los últimos años. Prácticamente pueden nombrarse con una sola mano porque todo ha decaído en una producción carente de creatividad y riesgo. Preocupada por los clichés comerciales de un país en vías de crecimiento, casi que podría decirse que estética y estilísticamente agoniza. Sin embargo, otra vez aparece una pequeña vocecita personal, una sorpresa reconfortante, que si bien no es el quiebre de ningún paradigma resulta ser un gran descubrimiento. Rosa Chumbe (2015), película peruana dirigida por Jonatan Relayze Chiang es una nueva sorpresa. Tan oscura y tan onírica como un viejo cuento fantástico limeño, se presenta con su propia luz y seguridad.

Rosa Chumbe

(2016)

La película es una construcción de una ciudad fantasmal que se filtra entre las imágenes. Lima deja su típica vestidura para volverse más pintoresca y misteriosa. Después de mucho tiempo, las viejas calles de los barrios marginales se recobran tan exóticas como atractivas. Rosa Chumbe es una policía, callada y siempre con el rostro marcado por el disgusto y el hartazgo. Es ludópata y alcohólica y se dedica a deambular por la ciudad hecha un zombie. Es un robot ya programado para ir por los mismos lugares y al mismo ritmo. Es madre soltera, tiene una hija adolescente y aunque viven aisladas y encerradas en sus propias burbujas cada cruce entre las dos es más violento que el anterior. Su hija también es madre. Es decir, que es la historia de Rosa, su hija y su nieto perdidos en un mundo del cual no sabrían cómo integrarse. Compungida por una pulsión violenta, Rosa da la impresión de que en cualquier momento podría destruirlo todo. Sin embargo, su nieto será el giro emocional de una rutina marcada por ver su programa cómico en la televisión, nunca dejar de asistir al casino y mucho menos dejar de comprar un ron en cualquier kiosco.

Es interesante como sin querer doblegarse ni hacer una historia más compleja, trata de ser sencilla y directa. Se enfatiza hacia una mirada sobre determinados personajes que van rumbo hacia un desenlace fatal. Preocupándose más por las emociones. Con un trabajo puesto sobre el detalle, mantenido todo el tiempo con apacible precisión, aprovecha el silencio de sus protagonistas, para crear atmosferas sumamente sugerentes y atractivas.

Es cierto que al final cae en un aspecto repetitivo como es la procesión de “el Señor de los Milagros” que sale de la iglesia para recorrer por Lima cada octubre. La tradición nos dice que viene a ser la esperanza de miles de personas que van a estar lo más cerca de la esfinge pues tiene el misterio de cumplir tus deseos y hacer milagros. Y en este film se trabaja sobre eso de manera altiva. Aunque ya películas peruanas tan buenas como El evangelio de la carne (2013) y Octubre (2010) han tocado esto, lastimosamente Rosa Chumbe no escapa a ello. Pero lo hace a su propio estilo, la redención religiosa que subyace todo el tiempo en la película y que es una marca de la sociedad peruana está muy bien trabajado lo cual deja la sensación de que en el Perú aún hay cine que se puede hacer bien.

7.0

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