Juan Pablo Russo
02/08/2015 01:18

La esperada nueva película de Pablo Trapero, en competencia por el León de Oro de la 72 Mostra de Venecia, bucea sobre uno de los casos policiales más resonantes de la década del 80: los Puccio. Una red familiar de la residencial zona de San Isidro que se dedicaba al secuestro extorsivo de personas cercanas a su propio entorno.

El Clan

(2015)

La historia real que vincula a Arquímedes Puccio y a su hijo Alejandro como los principales cabecillas de una organización familiar vinculada al secuestro extorsivo es llevada al cine por Pablo Trapero a partir de una investigación propia centrada en el periodo comprendido entre los años 82 y 85. Arquímedes era un contador que llegó a ser vice cónsul gracias a sus vínculos con el gobierno militar que gobernaba el país. Alejandro, fue un famoso rugbier perteneciente al mítico club CASI e integrante de Los Pumas. El clan familiar se completaba con Epifanía Ángeles Calvo, la esposa de Arquímedes y madre de cinco hijos: Guillermo, Maguila, Silvia, Adriana y por supuesto Alejandro.

En julio de 1982 Ricardo Manoukian, de 23 años, fue secuestrado y pese a que su familia pagó el rescate el joven fue hallado muerto con tres disparos en la cabeza. En mayo de 1983 Eduardo Aulet también fue secuestrado cuando iba en auto al trabajo. Su familia pagó, pero Aulet fue asesinado y su cuerpo hallado varios años después. En junio de 1984, Emilio Naum detuvo su vehículo al ver que Arquímedes le hacía señas, pero el empresario ni siquiera llegó a ser capturado, porque al darse cuenta de lo que sucedía intentó escapar y fue asesinado de un balazo en la cabeza. El último de los secuestros que llegaron a perpetrar fue el de Nélida Bollini de Prado que fue rescatada por la policía. Todas las víctimas tenían relación con la familia, y en el caso de los dos primeros el nexo cercano era Alejandro.

En El Clan (2015) Trapero apuesta al thriller y el melodrama para narrar, más que los hechos delictivos propiamente dichos, la relación dentro de ese núcleo familiar, pero con el eje puesto en el vinculo entre Arquímedes y Alejandro. La película muestra a un padre manipulador, sin ningún tipo de pruritos a la hora de salirse con la suya para persuadir a que su hijo lo acompañe en sus crímenes. Pero también a un joven ambicioso que duda pero que no rechaza su parte del botín y a una familia que prefiere “no saber” para poder mantener un estilo de vida.

Trapero narra la historia de manera fragmentada, con un montaje alternado de las temporalidades, para así evitar dejar libres los cabos sueltos que de por sí tiene la historia real, y dándole el único punto de vista de la trama a Arquímedes y Alejandro. Se muestra a la familia cómplice, al menos sabiendo lo que sucedía, pero no hasta donde sabía y cuál era su grado de participación. La utilización del fuera de foco también puede ser visto como una alusión a que se cuenta hasta donde se conoce, dando a entender que hay una zona negra que se desconoce. El contexto histórico, de vital importancia, aparece a través de imágenes de archivos en discursos televisivos o recortes de periódicos.

Toda la carga actoral está puesta en Guillermo Francella y Peter Lanzani que componen dos personajes totalmente creíbles, llenos de matices y  con personalidades muy definidas y opuestas. La naturalidad con la que manejan cada situación es notable. También hay que destacar los parecidos físicos logrados, gran trabajo de maquillaje de Araceli Farace, como la labor del resto del elenco, entre ellos Lili Popovich y un casting de jóvenes actores que se revelan en cada uno de sus personajes.

Un rol importante dentro de la película es el uso de la música, en la mayoría de las escenas se escuchan canciones de la época, quitándole dramatismo a las secuencias más intensas, y a su vez intercalándolas con otras o apelando al fuera de campo. Por ejemplo el asesinato de uno de los secuestrados se alterna con una escena de sexo en un auto entre Alejandro y su novia. Una vez más Trapero vuelve a filmar una escena sexual con la maestría que nos tiene acostumbrados.

El Clan tiene todo para ser un éxito. No solo por contar con protagonistas de peso como Francella y Lanzani y una historia con todos los ingredientes para ser llevada al cine, sino principalmente por la forma  que Trapero eligió para contarla y ponerla en escena. Un thriller melodramático con algunos guiños al cine de Luis Buñuel.

8.0

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