Benjamín Harguindey
28/04/2015 14:49

Una noche para sobrevivir (Run All Night, 2015) es la tercera colaboración entre Liam Neeson y el realizador español Jaume Collet-Serra luego de Desconocido (Unknown, 2011) y NON-STOP Sin escalas (Non-Stop, 2014). No sólo es la superior de las tres películas, sino que es un excelente thriller de acción por mérito propio. Si bien la película toca todos los clichés que van con el género (incluyendo la presencia invencible de Neeson), la trama se propulsa por personajes fuertemente motivados que guían la trama a través de sus acciones, y no al revés.

Una noche para sobrevivir

(2015)

Suena como algo obvio, pero comparen el guión (de Brian Ingelsby) a cualquiera de los de Búsqueda implacable (Taken), por ejemplo. La hija o esposa del personaje de Neeson es abducida, y Neeson la busca implacablemente. El riesgo será alto, pero el conflicto es bastante chato: un súper agente debe hacer cosas de súper agente. No hay dilema ni pathos: el protagonista sencillamente elige entre hacer lo que es correcto y lo que es fácil.

En Una noche para sobrevivir, Neeson hace de Jimmy Conlon, un asesino a sueldo carcomido por el alcohol y el remordimiento que vive de la caridad del capo de la mafia irlandesa Shawn Maguire (Ed Harris, de la mirada gélida), su antiguo empleador y antiquísimo amigo. Son los únicos gángsters que quedan de su camada, y comparten algunas escenas muy buenas teñidas de cariño y melancolía. Cada uno tiene un hijo: Conlon tiene o tenía a Mike (Joel Kinnaman), quien se ha distanciado de su padre, asqueado por su vida criminal; Maguire tiene a Danny (Boyd Holbrook), un canijo insolente que pretende seguir los pasos del padre.

Ocurre que Mike y Danny se cruzan en la noche equivocada, y Jimmy se ve obligado a matar al hijo de su amigo para salvar la vida del suyo, esencialmente eligiendo simultáneamente entre dos bienes irreconciliables (su lealtad hacia ambas familias) y el menor de dos males (o condena la vida de su hijo y no mata a Danny, o mata a Danny y condena su propia vida). Es el tipo de punto de giro perfecto con el que abrir el segundo acto y sobre el cual construir el resto de la película. La próxima vez que Neeson y Harris se reúnen, lo hacen con triste diplomacia. Preferirían continuar siendo amigos, pero cada uno tiene la excusa perfecta para matar al otro, y no tienen más que aceptar los roles que les han tocado interpretar por cuestiones de principios.

El resto de la película es una maratón nocturna en la que padre e hijo deben evadir policías corruptos, soldados mafiosos y un asesino a sueldo en particular (Common) que parece estar hecho de la misma fibra que Neeson. La acción es altamente satisfactoria, cada secuencia mezcla un estilo y un contexto distintos (una persecución de autos en Broadway, un mano a mano en el subterráneo, un asedio policial en un edificio, un tiroteo en un bar, un duelo en un bosque, etc.), de manera que la película jamás aburre a pesar de tener material para hora y media y durar casi 2. Por otro lado, gran parte de la película está dedicada a establecer y desarrollar personajes, lo cual justifica la media hora extra.

Una noche para sobrevivir marca un ideal dentro del thriller de acción: una película en la que la historia y la acción se desprenden desde los personajes y crecen a partir de ellos.

8.0

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