Benjamín Harguindey
27/09/2014 15:58

Así como la película anterior de Matías Piñeiro, Viola (2012), se inspiraba en la obra de William ShakespeareNoche de reyes”, La princesa de Francia (2014) encuentra inspiración en “Trabajos de amor perdidos”. No se tratan de adaptaciones en el sentido clásico de la palabra. Buscan capturar la inquietud debajo de las obras, no su argumento narrativo.

La princesa de Francia

(2014)

El punto de inicio es la llegada de Víctor (Julián Larquier Tellarini), que ha regresado de Europa con ganas de reunir su harén de actrices predilectas (incidentalmente, las mismas de Viola) para montar una producción radial de Shakespeare. Y “harén” es la palabra para describirlas. Los títulos iniciales desglosan el elenco femenino cual programa de teatro: la novia, la ex novia, la amante, la amiga, la desconocida, etc.

La película trata, supongo, la superfluidad del amor entre jóvenes, que viven engañándose y reemplazándose de acuerdo al capricho. Víctor asigna y designa papeles a cada una de sus mujeres, tanto en su vida como dentro de su obra. Imposible seguir el desarrollo sentimental de cada uno de los personajes, principalmente porque no hay desarrollo, sólo espontaneidad. La única constante es que el control que Víctor tiene sobre su harén es completamente ilusorio.

Se destaca la labor de las actrices: Agustina Muñoz, María Villar, Romina Paula, Laura Paredes, Elisa Carricajo y Gabriela Saidon. De miradas jocosas y sonrisas burlonas, contrastan con picardía la soporífera figura de Victor, que es el Marcello Mastroianni de su propio 8 ½ (1963). Victor tiene fama de seductor, pero no se lo ve particularmente seductor. Las actrices se roban la película, de la misma forma que se roban su obra (y su vida, de poco en poco).

La princesa de Francia probablemente sea más accesible a la luz de sus antecesoras espirituales, Rosalinda (2011) y Viola, pero hay algo indudablemente atractivo acerca del entramado que va tejiendo de a impulsos, de la labor de las actrices, y de la imagen que se va formando de su particular mundo.

7.0

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